Un manuscrito medieval y un dibujo de San Isidro pasan a formar parte del patrimonio protegido de Madrid
Un manuscrito jurídico del siglo XIV y un dibujo atribuido a François Ligier se incorporan al catálogo de Bienes de Interés Cultural
La Comunidad de Madrid ha dado un paso importante en la preservación de su patrimonio cultural al declarar como Bien de Interés Cultural (BIC) dos obras de gran valor histórico: el manuscrito Fueros y Leies Antiguas de España y el dibujo anónimo Vista de la ermita y fiesta de San Isidro en Madrid. La decisión se tomó este miércoles en el Consejo de Gobierno, presidido por el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín.
Se trata de piezas únicas que enriquecen el legado documental y artístico de la región. Por un lado, el manuscrito jurídico del siglo XIV supone un testimonio clave del derecho medieval castellano, mientras que el dibujo sobre San Isidro refleja con detalle la vida y tradiciones madrileñas en el siglo XIX, dentro de la célebre guía de viajes de Alexandre Laborde.
El manuscrito 'Fueros y Leies Antiguas de España'
El texto, elaborado en el siglo XIV, está compuesto por cuatro escritos que tuvieron una gran influencia en el ordenamiento jurídico castellano y mantienen vigencia en la historia del derecho español. Contiene versiones poco conocidas de documentos fundamentales, como las Leyes del Estilo, las Leyes nuevas o una versión inédita del Fuero Viejo de Castilla.
Su organización temática, muy innovadora para su tiempo, y la escasez de copias de varios de sus apartados convierten a este manuscrito en una obra de referencia para comprender la evolución del derecho medieval.
El dibujo 'Vista de la ermita y fiesta de San Isidro en Madrid'
La segunda obra reconocida como BIC es un dibujo anónimo, atribuido al francés François Ligier, colaborador de Alexandre Laborde en su Voyage Pittoresque et historique de l’Espagne (1806-1820).
La ilustración, realizada a plumilla y aguada, representa la romería del 15 de mayo en la ermita de San Isidro. Desde una perspectiva amplia, la obra muestra tanto a los asistentes que acuden a pie y en carruajes como el entorno natural de lomas y laderas. Su detalle y precisión aportan una mirada inédita a una de las festividades más tradicionales de Madrid.

