'El Calvario' llega a la Galería de las Colecciones Reales en una muestra excepcional hasta 2026
La Galería de las Colecciones Reales exhibe desde el 5 de diciembre y hasta finales de la primavera de 2026 El Calvario de Rogier van der Weyden, uno de los grandes tesoros de la pintura flamenca. La obra llega a Madrid aprovechando las reformas que Patrimonio Nacional está llevando a cabo en los museos de Pintura y Arquitectura del Real Monasterio de El Escorial.
La pieza se muestra en la plaza central de la Sala de los Austrias, junto al Cristo de Lorenzo Bernini, en un diálogo artístico poco habitual y de enorme fuerza visual. La exhibición supone además una oportunidad única para acercar esta obra histórica a un público más amplio mientras se reordena la pinacoteca escurialense.
Una renovación integral en El Escorial
Patrimonio Nacional está invirtiendo 6,5 millones de euros del Plan de Recuperación en un amplio proyecto de mejora del Real Sitio. Este presupuesto engloba las reformas de los museos de Pintura y Arquitectura, la rehabilitación del Claustro de Evangelistas y las obras del nuevo Centro de Recepción de Visitantes, ya inaugurado.
A ello se suman actuaciones orientadas a mejorar la eficiencia energética del conjunto monumental. Solo la intervención en los museos de Pintura y Arquitectura asciende a 2,5 millones de euros, con una propuesta museográfica renovada que reordenará las nueve salas para reflejar la historia del coleccionismo real.
Una obra monumental dentro de un relato renovado
Cuando El Calvario regrese a El Escorial, ocupará un lugar destacado en el nuevo recorrido expositivo, donde compartirá espacio con un centenar de piezas seleccionadas. Su presencia será clave en la nueva lectura museográfica impulsada por Patrimonio Nacional.
Van der Weyden concibió esta tabla de gran formato con una composición monumental: un Cristo crucificado a tamaño natural, enmarcado por un dosel rojo intenso y flanqueado por la Virgen y San Juan. Sus figuras blancas aportan una sensación escultórica que potencia el dramatismo y la plasticidad, características propias del maestro flamenco.
Un vínculo histórico con El Escorial
La historia de esta pintura está ligada al Monasterio desde 1567, cuando llegó prestada incluso antes de que el edificio estuviera terminado. Desde entonces, apenas ha abandonado su ubicación original, salvo en 2011, cuando fue sometida a una restauración exhaustiva que devolvió luminosidad y profundidad al conjunto.
Los trabajos incluyeron la recuperación de la curvatura del soporte, la consolidación de los paneles y una limpieza minuciosa que permitió eliminar barnices oscurecidos y repintes. Esa intervención es la que hoy permite contemplar El Calvario con toda su intensidad original.
