El apagón eléctrico: cómo la luz se fue en toda la Península y se llenaron las calles y los parques
El mayor corte eléctrico en 50 años convirtió a Madrid en un ejemplo de civismo mientras el país redescubría la radio como fuente clave de información
El pasado lunes 28 de abril a aproximadamente las 12:30 del mediodía pasó algo que, según confirman muchos medios, no pasaba desde hace 50 años: la luz de toda la Península se fue. Desde un inicio la información llegaba a cuentagotas, toda servía. A través de las ventanas vecinos y vecinas lanzaban teorías acerca de qué estaba pasando, aunque este martes 29 se sigue sin poder confirmar la causa.
Con motivos o sin ellos, la luz de todo el territorio de la península ibérica, Portugal incluido, se fue y las consecuencias se fueron conociendo (y pensando) en cadena. Algunas fueron obvias, mucha gente se quedó atrapada en ascensores y, paulatinamente, entre vecinos, vecinas y autoridades, pudieron salir.
Por otra parte, el transporte público paró en secó allá donde se encontrase (trenes y Metro), y eso hizo que los autobuses se viesen colapsados. Precisamente este encadenamiento de sucesos dio una de las imágenes más impactantes: Madrid se convirtió en una marabunta de gente que caminó horas para llegar a sus casas. Todo ello, por supuesto, sin GPS.
"Entre 6 y 10 horas"
Aunque las historias de cada persona ya eran una aventura en sí, las que estaban en casa no podían hacer otra cosa que esperar a las noticias, y a las personas. Las radios versaban acerca de la teoría de "entre 6 y 10 horas" para la llegada de la electricidad a las casas, y finalmente así fue. En una jornada muy larga para muchos y muchas, se dieron algunas situaciones que vale la pena destacar.
El pueblo salva al pueblo
A pocos metros de la parada de Metro Carpetana, en el distrito de Carabanchel, una veintena de personas se acercaba a lo que, de lejos, parecía una cola. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: se agrupaban para escuchar una radio que un trabajados había sacado de su local, puesto en una silla y subido el volumen. El protagonismo de las radios se explica por sí solo en una jornada así.
No es casualidad que medios como El Confidencial o El País abran hoy sus portadas con "El día de los transistores" como portada ya que fue la única información —fiable— a la que se pudo acceder en todas las horas sin electricidad.
Las calles: hasta arriba de civismo
Otra de las consecuencias directas de la caída de la luz el pasado lunes 28 de abril en todo el territorio peninsular se vio en las calles. Los semáforos dejaron de funcionar y eso podría haber derivado en un caos de tráfico, pero no fue así.
El apagón enseñó a Madrid que los peatones tienen prioridad. Todos los coches cedían el paso en los semáforos apagados, algunos viandantes dirigían con un chaleco el tráfico en cruces importantes y no se oía ni un claxon en la calle.
Mientras el caos invadía gran parte de los servicios, (los supermercados no podían cobrar con tarjeta, y cerraron; la gente con vitrocerámica buscaba comida ya preparada y las calderas eléctricas evitaban las duchas de agua caliente), los parques se llenaban de gente con radios a pilas, cartas y demás juegos de mesa.
