La zarzuela 'Agua, azucarillos y aguardiente' llena de sabor castizo la Plaza de la Cebada
La zarzuela más refrescante del repertorio regresa este verano al corazón de Madrid con “Agua, azucarillos y aguardiente”, una comedia musical rebosante de humor, enredos y el más puro espíritu castizo. La obra se representará del 30 de julio al 3 de agosto, como parte de la segunda temporada de Zarzuela en La Latina, un ciclo organizado por Drao Producciones y la Compañía Clásicos de la Lírica en plena Plaza de la Cebada, al aire libre y con el ambiente festivo que caracteriza a las celebraciones de San Lorenzo, San Cayetano y La Paloma.
Con más de 30 artistas en escena y una orquesta en directo de más de 20 músicos, esta zarzuela ofrece 105 minutos de espectáculo sin descanso, apto para todos los públicos. La puesta en escena promete una experiencia única, vibrante y muy cercana, en línea con la misión del Teatro La Latina de llevar la zarzuela a la calle y hacerla accesible para todos.
Las funciones tendrán lugar de miércoles a domingo a las 20:00 h, y las entradas pueden adquirirse desde 22 hasta 53 euros, en función de la categoría del asiento. Además, los miércoles se aplicarán precios reducidos.
Agua, azucarillos y aguardiente nos traslada al Parque del Retiro de finales del siglo XIX, una auténtica postal del Madrid popular donde vendedores ambulantes, chulapos y señoritas de paseo protagonizan historias cruzadas de amor, picardía y enredos.
Su música pegadiza, sus diálogos chispeantes y la humanidad de sus personajes la han convertido en una de las zarzuelas más representadas y queridas del llamado género chico.
Sinopsis
La sinopsis está repleta de situaciones cómicas y enredos costumbristas: Asia, una joven cursi, y su madre Doña Simona llegan a Madrid desde Valdepatata con la esperanza de prosperar, pero pronto se ven envueltas en deudas, amores equivocados y planes estrafalarios. Serafín, un joven adinerado, intenta conquistar a Asia con artimañas, mientras los personajes del barrio —como Pepa, Manuela, Lorenzo y Vicente— se cruzan en una divertida red de rivalidades, triquiñuelas y verbenas nocturnas. Todo culmina en la animada Verbena de San Lorenzo, donde el caos se transforma en fiesta.
