El Prado redescubre a Muñoz Degrain con obras restauradas y una mirada completa a su trayectoria artística

04 jun 2026 a 11 ene 2026
Museo del Prado
Paisaje del Pardo al disiparse la niebla. Muñoz Degrain, Antonio, 1866. Óleo sobre lienzo, 200 x 300 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Adquirido en 1867. Fuente: Museo del Prado.
Paisaje del Pardo al disiparse la niebla. Muñoz Degrain, Antonio, 1866. Óleo sobre lienzo, 200 x 300 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Adquirido en 1867. Fuente: Museo del Prado.

El Museo Nacional del Prado continúa su labor de recuperación del arte del siglo XIX con una nueva exposición dedicada a Antonio Muñoz Degrain (1840–1924). Figura singular dentro de la pintura española y a menudo alejado de las corrientes dominantes, el pintor valenciano protagoniza una muestra monográfica en la sala 60 del edificio Villanueva, abierta hasta el 11 de enero de 2026.

La selección reúne una decena de obras representativas de todas sus etapas, incluyendo piezas clave como Paisaje del Pardo al disiparse la niebla (1866), considerada su obra paisajística más destacada y recientemente restaurada. Con su pincelada libre, cercana por momentos a la de Velázquez, esta pintura le valió una medalla en la Exposición Nacional de ese mismo año. A ella se suman otras como Recuerdos de Granada (1881) y Vista de Granada y Sierra Nevada (c. 1915), que ilustran su visión subjetiva y lírica del paisaje.

Un recorrido por su versatilidad y su vínculo con la literatura y la historia

Más allá del paisaje, la exposición recupera la faceta de Muñoz Degrain como pintor de historia y temas literarios. Entre las obras expuestas se encuentra un estudio preparatorio a lápiz para su célebre Los amantes de Teruel, así como Antes de la boda, donde el personaje de Isabel de Segura aparece en un entorno cromático que delata la influencia veneciana.

También se muestra su gusto por el exotismo en Los escuchas marroquíes (1879), su vertiente religiosa en Jesús en el Tiberíades (1909), y su atención al detalle cotidiano en Rincón de un patio toledano (1904). La exposición se completa con una pintura de Francisco Domingo Marqués, Interior del estudio de Muñoz Degrain en Valencia, que aporta un valioso retrato del ambiente artístico de la ciudad en el siglo XIX.