El Teatro Pavón trae una adaptación de 'La dama duende' de Calderón de la Barca
Madrid, años 50 del pasado siglo. Estudios de radio. La emisión va a comenzar. Hoy programan La dama duende, una de las comedias más populares de Pedro Calderón de la Barca. Poco a poco, sus personajes accederán misteriosamente a los estudios y allí sucederá la obra. Ese es el imaginario creado por el dramaturgo y actor Fernando Sansegundo para esta pieza calderoniana que llegará al Teatro Pavón del próximo 29 de enero al 2 de febrero tras su exitoso paso por los festivales de Almagro, Clásicos en Alcalá y el Festival de Teatro Clásico de Cáceres, además de una extensa gira por España.
A la adaptación realizada por Fernando Sansegundo le ha terminado de dar lustre sobre las tablas el director Borja Rodríguez que se vale de la interpretación de Silvia Acosta, Luis Rallo, Anabel Maurín, Mario Alberto Díez, Eugenio Villota, el propio Fernando Sansegundo, Rafa Núñez y Helena Lanza para darle vida. El montaje cuenta con la escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda, música de Luis Pérez Duque y el vestuario de Gabriela Salaverri.
Fernando Sansegundo y Borja Rodríguez entendieron que el cuento gótico que contiene la obra de Calderón le vendría bien un marco contemporáneo, más cerca del Romanticismo, que del Barroco propiamente dicho, y así la escena se sitúa en los años 50 del siglo XX en los relucientes estudios de Radio Madrid, que en 1942 puso en marcha la Compañía de Teatro en el Aire. A través de aquellas ondas, el público de la época conoció historias escalofriantes y misteriosas que enlaza con la presente versión de La dama duende, que para el público de hoy cobra vida en ese ambiente madrileño radiofónico para contar, como dice Sansegundo, “un cuento gótico a veces macabro, a veces hilarante, pero siempre vitalista y existencial”.
La dama duende es Doña Ángela, que opta por convertirse en falso duende para tratar de salir del encierro al que sus hermanos la han abocado. Su rebeldía -explica el director Fernando Sansegundo- se transforma en un apasionado “vivir sin permiso”, aunque el precio sea hacerlo de modo anónimo, ocultando su identidad a veces y otras incluso su existencia. Pero su carácter juguetón, sus ganas de respirar en libertad, hacen que esta solución llegue a considerarla más divertida de lo que hubiera consistido en vivir una vida rutinaria, corriente y normal. En fin, que resulta ser unaaventurera que transforma la represión en lance imaginativo.
Las entradas ya están a la venta.