Continúa la exposición 'Ana María Matute. Quien no inventa no vive' en el Instituto Cervantes
El lado más personal de Ana María Matute se muestra en esta nueva exposición del Instituto Cervantes
Ana María Matute es uno de los nombres más reconocidos de la literatura española contemporánea, a partir de ahora y hasta el 19 de enero de 2025 se podrá conocer más a fondo la personalidad de esta gran mujer. Este gabinete bibliográfico, con el que el Instituto Cervantes conmemora el próximo centenario de su nacimiento, lleva el título «Quien no inventa no vive», frase con la que Matute resumía su actitud ante la vida y la literatura: la invención, la creación de historias, de personajes, de paisajes… de todo un universo propio y singular. En la exposición esto se traduce en cinco etapas: infancia, juventud, madurez, depresión y un espléndido renacer.
Qué habrá en la exposición de Ana María Matute
Ana María Matute fue más galardonada, reconocida y famosa de las décadas de 1950 y 1960, no solo en el ámbito nacional, sino también en el internacional. A los diecisiete ya había escrito su primera novela, que años después obtuvo el Premio Planeta. De esta gran escritora el Instituto ha recopilado 62 libros, 24 libretas y documentos originales, 64 dibujos y objetos realizados por la autora, 17 cartas, 14 fotografías de su álbum familiar, objetos personales, su máquina de escribir, 8 audios con su voz y un audiovisual con su discurso en la entrega del Premio Cervantes, todo ello acompañado de textos, reproducciones de algunos documentos, fotografías de archivo, portadas de traducciones de sus libros y caricaturas publicadas en prensa.
Los materiales expuestos pueden dar solo una idea de lo que supuso Ana María Matute para la literatura española, pero también acercan a una personalidad llena de contrastes: capaz de estar días sin salir, escribiendo o leyendo, sin hablar con nadie, y súbitamente entrar en un torbellino de viajes, trenes, hoteles y aviones. Una mujer, que fue, por encima de todo, vital, que se reía de su sombra y se bebía la vida a borbotones.
