Así es China 354, la muestra inmersiva del Cervantes con un corto por cada día lunar
El Instituto Cervantes ha abierto las puertas de China 354, una exposición audiovisual inmersiva que ofrece una mirada íntima y realista sobre la vida cotidiana en China. El proyecto, firmado por el cineasta español Luis Cuenca, forma parte del programa oficial de PhotoEspaña 2025 y podrá visitarse en Madrid hasta el 31 de agosto.
La exposición presenta 354 cortos de un minuto de duración, filmados en tiempo real en las 30 provincias del país asiático. Cada uno de ellos recoge momentos cotidianos vinculados al antiguo calendario solar chino, que divide el año en 24 estaciones. Las piezas se proyectan en 24 pantallas de alta definición que emulan el movimiento del sol.
Una carta visual a la sociedad china
Luis Cuenca ha definido esta muestra como una “carta de amor a un país y a su gente”. Tras más de diez años viviendo en China, el autor ha creado un archivo audiovisual diario, filmando lo que ocurría sin guion previo, en una suerte de “cápsulas del tiempo” que exploran lo efímero y lo eterno de la vida urbana y rural.
La inauguración contó con la participación de Carmen Noguero, secretaria general del Instituto Cervantes, y del embajador de China en España, Yao Jing, quien subrayó la importancia del intercambio cultural entre ambos países: “Esta exposición abre una nueva ventana para que el pueblo español vea una China real, llena de humanidad”, según ha trasladado el Instituto Cervantes a los medios.
Un puente cultural entre tiempos y territorios
La comisaria taiwanesa Jenny Chou y el productor Larry Levene han dado forma a este proyecto, que se sitúa en el vestíbulo principal del Instituto Cervantes. La propuesta convierte el espacio en un flujo de imágenes y sonidos que invitan a la observación pausada y a la reflexión sobre las culturas del otro.
La exposición está pensada como un puente entre Oriente y Occidente, pero también entre el tiempo natural y la experiencia contemporánea. Según Noguero, “mirar es una forma de estar, y detenernos, una forma de comprender”, según el Instituto Cervantes.
