Mié 29 mayo 2024
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Social | Comunidad de Madrid

‘La mitad que sangra’ o como la ciencia y la sociedad sigue invisibilizando la menstruación

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Libro sobre la menstruación 'La mitad que sangra'.

Carme Valls: “existe una normalización del dolor que no es normal”

La desinformación, la invisibilidad y los tabúes provocan que las personas que menstrúan no sepan cosas tan básicas como lo que es un periodo normal, la regularidad del ciclo o información clara sobre métodos menstruales

Cuando hablamos de menstruación muchas mujeres y personas que menstrúan lo asocian a dolor, molestia, incomodidad y, en muchas ocasiones, impedimento para realizar determinadas actividades. 

Además, este dolor ha venido acompañado por la normalización del mismo, considerándose secundario y poco importante. Por ello, también es habitual que se relacione con un infradiagnóstico de otras enfermedades como puede ser una endometriosis, enfermedad crónica en la que crece un tejido similar a la mucosa interior del útero fuera de este, que puede causar un dolor intenso a las mujeres que la padecen. 

La poca investigación que se ha realizado en torno a esta realidad que afecta a la mitad de la población puede ser una de las causas de la infravaloración de determinados síntomas. Y es que, como bien se indica en el libro de María Zuil y Antonio Antonio Villarreal, La mitad que sangra, hay una certeza en todo esto y es que “en pocos asuntos clínicos existe un desequilibrio tan acentuado entre la cantidad de gente que lo sufre y lo marginal que resulta para la investigación médica y científica”. 

¿Qué es la menstruación, por qué menstruamos?

A pesar de que ahora mismo hay más de 1800 millones de mujeres que tienen edad de menstruar, no se sabe a ciencia cierta por qué ocurre esto. Así nos lo hace saber María Zuil, periodista y escritora, que menciona a Madrid 24 horas que “el mecanismo de por qué menstruamos es algo bastante reciente”. A lo que añade: “Esto ya de por sí nos cuenta bastante del concepto que tenemos de la menstruación, de algo que ha estado olvidado por parte de la ciencia y por parte de la sociedad por ser considerado algo íntimo”. 

Biológicamente, el ciclo menstrual es un proceso hormonal de variaciones de las dos hormonas principales que son la progesterona y los estrógenos. Tras provocar la ovulación y la preparación del útero ante una posible fecundación, cuando ésta no se produce, aparece la menstruación o regla, que es la expulsión del óvulo no fecundado y del tejido endometrial que había crecido. Esto se acompaña de cierta hemorragia, que ocurre una vez al mes.

Esto es lo que les pasa a las adolescentes a partir de la pubertad -entre 12 y 14 años- hasta los 45-50 que tiene lugar la menopausia. Sin embargo, según Carme Valls, médica endocrinóloga y autora del libro Mujeres invisibles para la medicina (Capitán Swing), así como de numerosos estudios en los que pone el foco en la salud femenina y la menstruación, la edad de la menarquia -como se le conoce a la primera regla- está descendiendo. 

“Se sabe poco porque se ha estudiado poco, al final la ciencia no se ha preocupado mucho de investigarlo y cuando algo no se conoce, pues se llena de tabús y de misterios”, reseña Zuil. Por esa razón, los pocos estudios que se hacen acerca de la menstruación son en relación a la maternidad, ya que es un indicador reproductivo.  

Desinformación y tabú

En el texto de Carme Valls, La menstruación: de la invisibilidad a la abolición se menciona que la menstruación fue uno de los primeros fenómenos cíclicos que pudieron observar las mujeres y los hombres del neolítico. Su relación con la reproducción permaneció invisible, y también innominada entre muchas culturas.  

María Zuil y su compañero Antonio Villareal empezaron a interesarse por este tema en la pandemia, concretamente cuando se estaba llevando todo el proceso de vacunación. “A muchas mujeres las vacunas de la Covid-19 les estaban afectando a sus ciclos menstruales y nadie sabía nada. Esto es un ejemplo paradigmático en la ciencia ya que se habían hecho muchos ensayos, pero no se había tenido en cuenta como podía afectar a la mitad de la población, no tuvieron en cuenta algo tan importante y periódico como el ciclo menstrual”, señala Zuil. Además, indica que este tipo de invisibilización ocurre de forma regular ya que con la vacuna de la gripe tampoco se ha tenido en cuenta el ciclo menstrual. 

De hecho, no es hasta mediados del siglo XX cuando se inició el estudio del ciclo y de las hormonas hipofisarias con el objetivo de conseguir medicamentos anticonceptivos, según indica la médica Valls. 

La desinformación, la invisibilidad y los tabúes provocan que las personas que menstrúan no sepan cosas tan básicas como lo que es un periodo normal, la regularidad del ciclo o información clara sobre métodos menstruales. Esto desemboca en que por ejemplo, según un estudio de UNICEF en el año 2015, 1 de cada 3 niñas en el sur de Asia no conozcan nada sobre la menstruación antes de tener la primera regla. Mientras que el 48% de las niñas en Irán y el 10% de las niñas en India creen que la menstruación es una enfermedad.

María Zuil, periodista y escritora del libro La mitad qeu sangra, junto con Antonio Villareal. | Fotografía hecha por EstherGalván.

María Zuil, periodista y escritora del libro ‘La mitad que sangra’, junto con Antonio Villareal | Fotografía hecha por Esther Galván.

Normalización de un dolor que no es normal 

«Rita, tiene 20 años ahora y las menstruaciones son cada día mas dolorosas. Cuando tuvo la primera regla a los 13 años, casi no la notaba, pero a los 15 años ya tenía que dejar de ir a la escuela porque tenía mucho dolor durante el primer día”. Este testimonio forma parte del texto La menstruación: de la invisibilidad a la abolición, de Carme Valls. Sin embargo, esta situación resulta muy común entre las personas que menstrúan. 

Los sangrados abundantes, así como dolores incapacitantes son algunas de las realidades rutinarias a las que tienen que hacer frente muchas mujeres cuando les baja la menstruación. De lo contrario, Valls incide en que eso no es lo normal: “existe una normalización del dolor que no es normal. Esos dolores son indicativos de que puede haber algo [una enfermedad] detrás”, indica la médica en el podcast Carne Cruda

Zuil menciona que para saber si nuestro ciclo es normal o no, hay que seguir cinco parámetros. Estos son: La duración no tienen por qué ser de 28 días, pero sí que tiene que ser estable en torno a los 23 y 35 días. Tiene que haber ovulación ya que “podemos sangrar, pero puede no haberse producido una ovulación”. No tiene que ser dolorosa y no tiene que haber síndrome premenstrual. Por último, no tiene que haber un sangrado abundante. En cuanto a esto, un sangrado adecuado es aquel que equivale a una copa de vino. Esto, según indica Zuil, suele sorprender ya que “estamos acostumbradas a utilizar compresas o tampones, que la impresión que te da es de sangrar muchísimo cuando en realidad es lo normal”. Con esto Valls añade que la sociedad en general y las mujeres en particular “no somos conscientes de lo que sangramos”. 

Activismo menstrual 

“Tanto la investigación médica, como la docencia y la asistencia sanitaria ha mirado a las mujeres ‘como si fuesen hombres’ y no han visto sus problemas y enfermedades específicas, ni han entendido su queja, su malestar y su dolor. La salud de las mujeres se ha estudiado y valorado sólo como salud reproductiva, y este enfoque ha impedido abordar la salud de las mujeres desde una perspectiva integral”, reseña Carme Valls en otros de sus textos. 

Aunque siguen existiendo muchas interrogantes en cuanto a la menstruación, es cierto que se han hecho avances. Algunos de ellos han ido de la mano del avance del feminismo: “hubo una ola muy fuerte coincidiendo con la tercera ola feminista en los años 70 que fue cuando, por primera vez, aparece la píldora”, indica Zuil. 

Este medicamento supuso un antes y un después ya que permitió a las mujeres “tener cierto control sobre su planificación reproductiva”. Sin embargo, a día de hoy sigue siendo la única solución a enfermedades como la endometriosis o a descontroles menstruales. “[La píldora] Es un parche que no erradica el verdadero problema, solo lo tapa”, sentencia Valls en el podcast. 

Aun así Zuil quiere poner el foco en que estamos viendo y presenciando otro repunte de “activismo menstrual” que se debe a un interés por parte de las personas que menstrúan a conocerse mejor y a que “hay mujeres participando de la ciencia”. Añade que el “activismo menstrual”, como concepto, también va más allá: “Tiene que ver con todas las educadoras y activistas menstruales que están surgiendo, también de esa nueva autoconciencia que hay sobre la menstruación, y la reivindicación de un tema que me parece muy importante: la pobreza menstrual”. 

Para acabar con esta invisibilización y normalización de situaciones, María Zuil insiste y hace hincapié en la importancia que tiene hablar de estas situaciones y reivindicar, así como educar a las generaciones venideras, tanto a hombres como a mujeres.  

 

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