Una escultura de Juan Muñoz se queda dos años más frente al Museo del Prado

La obra instalada junto a la Puerta de Jerónimos se mantiene gracias al depósito gratuito del Estate del artista hasta marzo de 2028

Trece riéndose unos de otros, de Juan Muñoz en la explanada del exterior del Museo del Prado. Foto ©Museo Nacional del Prado.
Trece riéndose unos de otros, de Juan Muñoz en la explanada del exterior del Museo del Prado. Foto ©Museo Nacional del Prado.

La escultura Trece riéndose unos de otros, del artista Juan Muñoz, continuará instalada durante dos años más en el acceso peatonal a la Puerta de Jerónimos del Museo Nacional del Prado. La pieza llegó al museo con motivo de la exposición Historias de arte dedicada al escultor y, tras el éxito de la muestra, permanecerá en este enclave hasta marzo de 2028.

Esta prolongación ha sido posible gracias a la generosidad del Estate que custodia la obra y los derechos del artista, que ha decidido depositarla gratuitamente durante este periodo. La instalación cuenta además con la correspondiente prórroga de permisos por parte del Ayuntamiento de Madrid.

El éxito de una exposición muy visitada

La permanencia de la escultura también responde al gran interés que ha despertado la exposición Historias de arte, comisariada por Vicente Todolí, que cerró sus puertas el pasado domingo.

Durante su recorrido por las salas C y D de exposiciones temporales del Prado, la muestra ha reunido 96.940 visitantes, cerca de cien mil personas que pudieron acercarse a la obra y a los montajes escultóricos del artista madrileño.

A esta cifra se suman quienes han descubierto otras piezas de Muñoz integradas en la colección del museo, como Escena de Conversación III o Sara con mesa de billar, instaladas en la Galería Central y en la Sala 12, donde dialogan con pinturas de Peter Paul Rubens y Diego Velázquez.

Una escena inquietante entre risa y caída

Trece riéndose unos de otros, de Juan Muñoz en la explanada del exterior del Museo del Prado. Foto ©Museo Nacional del Prado.
Trece riéndose unos de otros, de Juan Muñoz en la explanada del exterior del Museo del Prado. Foto ©Museo Nacional del Prado.

La escultura muestra a un grupo de figuras masculinas que ríen mientras interactúan entre sí, en una escena ambigua en la que uno de los personajes parece empujar a otro que continúa riendo mientras cae. Esa tensión entre la risa y el sufrimiento, entre lo lúdico y lo perturbador, es una de las claves del trabajo de Muñoz.

El artista se interesó especialmente por los grupos escultóricos del mundo clásico, como el famoso Laocoonte, así como por la forma en que el manierismo y el Barroco recuperaron estos modelos para dotar a las obras de mayor teatralidad y emoción. En Trece riéndose unos de otros trasladó esas ideas al lenguaje contemporáneo mediante figuras dinámicas que evocan las formas serpentinatas del arte clásico.

La influencia de Goya en el universo de Muñoz

La obra también refleja la influencia de Francisco de Goya, especialmente en esa frontera difusa entre lo cómico y lo inquietante que aparece en sus Disparates y en las Pinturas negras.

Consciente del efecto que provocaban sus figuras, Muñoz explicó que su intención no era generar miedo en el espectador, sino activar la sensación de extrañeza que surge en una escena donde se mezclan la risa y la tensión. Sus personajes, decía, no buscan asustar, sino dialogar entre ellos dentro de un instante ambiguo y lleno de significado.