El Museo Thyssen despide la exposición “Proust y las artes” con una velada de lectura colectiva y música en vivo
El sábado 7 de junio, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza cerrará la exposición 'Proust y las artes' con una propuesta poco habitual: una soireé proustiana (una fiesta de la lectura) que transformará el Hall central del museo en un espacio de lectura compartida y música en directo.
El evento, que tendrá lugar de 21:00 a 23:00 horas, convoca a los amantes de la literatura para disfrutar, de forma íntima pero colectiva, de la obra de Marcel Proust.
No se trata de una lectura en voz alta ni de un recital, sino de una reunión de lectores que, libro en mano, se sumergen simultáneamente en los mundos de En busca del tiempo perdido, la monumental obra del autor francés.
Leer a Proust juntos
Para participar, solo hay dos requisitos: tener ganas de leer a Proust y llevar un ejemplar de su obra (ya sea traído de casa o adquirido en la tienda del museo). Mientras los asistentes leen en silencio, la experiencia estará ambientada con la música del DJ Santi Ricart, que acompañará la atmósfera sin perturbar la concentración, creando un diálogo entre lectura y sonido.
La iniciativa se presenta como una forma diferente de celebrar el final de una exposición que ha sido especialmente bien acogida por el público y la crítica. Proust y las artes ha ofrecido un recorrido estético por el universo del escritor francés, revelando las influencias pictóricas, musicales y culturales que marcaron su obra.
Una despedida para recordar
Con esta soirée, el Thyssen no solo rinde homenaje a la figura de Proust, sino que también propone una forma original y sensible de vincular arte, literatura y experiencia museística.
Marcel Proust (1871–1922), autor de En busca del tiempo perdido, es considerado uno de los grandes renovadores de la narrativa del siglo XX. Su estilo introspectivo, sensorial y refinado ha dejado una huella imborrable en la literatura moderna.
La exposición Proust y las artes, por su parte, ha reunido obras de artistas como Vermeer, Monet, Ingres o Whistler en diálogo con los pasajes más visuales y evocadores del escritor, evidenciando cómo las artes modelaron su mirada y su escritura.

