La Comunidad de Madrid impulsa Arte vivo en la plaza con artesanos locales y destacados artistas contemporáneos

El proyecto propone performances, piezas efímeras y acciones colaborativas en espacios públicos

La Comunidad de Madrid celebra la quinta edición de Arte vivo en la plaza, un programa de arte contemporáneo comisariado por LaJuan Gallery que recorre 11 municipios de la región. La iniciativa combina el trabajo de artesanos y artistas locales con propuestas de creadores como José Venditti, María Sánchez, Emmanuel Carvajal, Andrea Saiz y Checho Tamayo.

A lo largo de julio y septiembre, este proyecto ofrece performances, intervenciones efímeras y acciones participativas que transforman plazas y espacios públicos en escenarios abiertos a la creatividad, el diálogo y la experimentación colectiva.

Una cita con el arte en 11 municipios

En esta edición, Arte vivo en la plaza ha llegado a Chinchón, Buitrago, Manzanares el Real, Bustarviejo, Rascafría–El Paular, El Escorial, Navalcarnero, Valdemorillo, Villaviciosa de Odón, Alcalá de Henares y Villalbilla.

El programa se cierra en septiembre con cinco encuentros: Navalcarnero (3, plaza del Teatro), Valdemorillo (4, plaza de la Constitución), Villaviciosa de Odón (5, plaza de la Constitución), Alcalá de Henares (6, plaza de los Santos Niños) y Villalbilla (7, parque del Arroyo del Tesoro).

Arte sonoro, pintura en vivo y experiencias colectivas

El compositor y artista sonoro José Venditti construye una “geografía acústica” grabando los sonidos de cada municipio y transformándolos en piezas que se presentan en la siguiente localidad.

La creadora María Sánchez propone en Nostalgia una acción colaborativa con espejos que transportan un haz de luz solar entre los participantes.

El pintor y muralista mexicano Emmanuel Carvajal convierte al público en protagonista con retratos abstractos realizados en directo.

En Lo que se dice volar, Andrea Saiz lanza un manifiesto artístico sobre la autoafirmación y lo imposible como motor creativo.

Por último, el exfutbolista Checho Tamayo transforma este deporte en la performance coreográfica Oxímoron, una celebración que mezcla lo popular y lo poético, lo físico y lo ritual.