'Cantar de gesta' es la nueva propuesta de Mucha Muchacha que conecta la danza moderna con los antiguos cantares

Una obra que reflexiona sobre la épica actual y los desafíos humanos a través de la danza contemporánea y la innovación escénica

'Cantar de gesta'. Imagen del Ayuntamiento de Madrid.
'Cantar de gesta'. Imagen del Ayuntamiento de Madrid.

Del 26 al 28 de febrero, Contemporánea Condeduque acoge el estreno absoluto de Cantar de gesta, el nuevo montaje de la compañía Mucha Muchacha, integrada por Ana Botía, Belén Martí Lluch, Marina de Remedios y Marta Mármol. La obra propone un diálogo entre los antiguos cantares de gesta y la experiencia de la actualidad, explorando los retos del amor, la maternidad, la resistencia y la fe en la vida.

En esta pieza de danza moderna, la compañía trabaja desde la contemporaneidad para crear cercanía con el público, combinando innovación escénica y reflexión crítica sobre nuestra realidad, utilizando la historia como fuente de inspiración sin reproducirla literalmente.

Una épica contemporánea

“Cantar de gesta” se pregunta dónde está la épica hoy, en un mundo donde los héroes ya no se enfrentan a dragones ni mares tempestuosos, sino a los desafíos del día a día. La obra traslada los antiguos relatos heroicos a los cuerpos y emociones actuales, convirtiendo la danza en un vehículo para explorar sueños imposibles, enamoramientos y vivencias humanas.

Compañía y equipo artístico

Fundada en Madrid en 2016, Mucha Muchacha combina danza española y flamenco con lenguaje contemporáneo, generando experiencias cercanas y significativas para el espectador. Tras sus montajes Muchacha Muchacha (2021) y Para cuatro jinetes (2023), la compañía se rodea de un equipo creativo de relevancia nacional e internacional: Rubén Alonso (Antropoloops), Benito Giménez, Eva Mir y Héctor Arnau, entre otros, aportando a la obra innovación y solidez escénica.

Así, Cantar de gesta se convierte en un viaje que atraviesa montañas simbólicas y emociones universales, construyendo un corpus artístico que conecta lo instintivo con la razón y lo primario con la sutileza, invitando al público a una experiencia interpretativa y participativa.