Madrid redescubre a Menchu Gal con una gran retrospectiva que recorre toda su trayectoria artística

23 mar 2026 a 28 jun 2026
Serrería Belga
Exposiciones
La exposición de Menchu Gal en la Serrería Belga.
La exposición de Menchu Gal en la Serrería Belga.

El Espacio Cultural Serrería Belga acoge la exposición Menchu Gal. Imágenes de una vida, una retrospectiva que repasa la trayectoria de una de las grandes figuras de la pintura española del siglo XX.

La muestra, que podrá visitarse hasta el 28 de junio, reúne cerca de medio centenar de obras para descubrir la evolución artística de Menchu Gal, primera mujer en recibir el Premio Nacional de Pintura en 1959.

Un recorrido completo por su obra

Organizada en colaboración con la Fundación Menchu Gal, la exposición llega dos décadas después de la última gran muestra individual de la artista en Madrid.

El recorrido abarca distintas etapas de su carrera a través de paisajes, retratos, bodegones e interiores, con piezas procedentes de colecciones particulares, del Ayuntamiento de Irún y de la propia fundación.

Una artista libre y con voz propia

Nacida en Irún en 1919 y afincada durante más de cincuenta años en Madrid, Menchu Gal formó parte de la conocida Escuela de Vallecas, aunque desarrolló un estilo propio, alejado de etiquetas.

Su obra, marcada por el contacto con las vanguardias, destaca por su libertad creativa y por una mirada personal que no se subordinó a corrientes ni modas.

El paisaje como eje de su pintura

El paisaje fue uno de los pilares de su producción, especialmente tras su relación con el pintor Benjamín Palencia, con quien descubrió Castilla como fuente de inspiración.

A lo largo de su carrera también plasmó los paisajes del Bidasoa y el valle de Baztán, además de escenas urbanas y marinas.

De París a los grandes escenarios internacionales

La trayectoria de la artista estuvo marcada por su formación en París junto a Amédée Ozenfant y por su paso por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid.

Tras la Guerra Civil Española, regresó definitivamente a la capital en 1945, donde consolidó su carrera y participó en eventos internacionales como la Bienal de Venecia o la Exposición Universal de Bruselas.

A lo largo de su vida realizó unas 70 exposiciones individuales y más de 200 colectivas, consolidando una obra guiada por una necesidad creativa propia.