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'Los Yugoslavos' en el Teatro de la Abadía, una indagación humana hacia las palabras y las emociones

Hasta el 6 de julio se puede disfrutar de esta obra que nos hace reflexionar acerca de temas que a veces pasamos por alto, pero que son el reflejo de la vida humana
Fotografía de los personajes de 'Los yugoslavos'. Foto de Javier Mantrana.
Fotografía de los personajes de 'Los yugoslavos'. Foto de Javier Mantrana.

Un bar, dos hombres, dos mujeres y un mapa. Estos son los elementos sobre los que gira la obra de teatro Los yugoslavos que se puede ver en el Teatro de La Abadía hasta el 6 de julio.  

El estreno de esta obra fue el pasado 22 de mayo en el céntrico teatro de la capital. La primera de las actuaciones fue, en palabras del director Juan Mayorga, “feliz”. Esta felicidad desemboca en una tranquilidad que, de igual modo, ha sido causada por el buen hacer del elenco que conforma esta función. Y es que los actores y actrices de Los yugoslavos no es algo que se deba pasar por alto. Alba Planas, Javier Gutiérrez, Natalia Hernández y Luis Bermejo protagonizan esta historia que se desarrolla principalmente en un bar. 

Fotografía de los personajes de 'Los yugoslavos'. Foto de Javier Mantrana.
Fotografía de los personajes de 'Los yugoslavos'. Foto de Javier Mantrana.

La acción teatral creada por Mayorga gira en torno a un camarero (Javier Gutiérrez) que escucha, consuela y pide consejo a un cliente. Un mapa, sin embargo, es lo que une a dos mujeres que van a intercambiar vivencias y emociones. 

La conexión existente entre los cuatro protagonistas es simbólica ya que se reflexiona sobre el sentimiento de pertenencia a aquellos lugares de los que ya no formas parte o no existen. Se reflexiona sobre nuestra identidad y nuestras raíces, sobe lo que fuimos y somos. Sobre el amor, la tristeza o la soledad, pero especialmente sobre las palabras. Sobre lo que se dice y lo que no se dice, porque “los silencios también son importantes”, reseña el director. 

Orígenes de la obra

Los yugoslavos plantea una reflexión acerca de los orígenes. Unos orígenes y unas raíces que pueden representar muchas cosas. 

Al igual que cualquier persona que, dependiendo de sus vivencias o emociones, va cambiando y evolucionando, esta obra también ha tenido sus cambios correspondientes. Y es que Mayorga escribió este texto en 2013 y se estrenó en Belgrado, en un contexto que poco tiene que ver con el actual. Estas modificaciones surgen porque Mayorga está “en constante pelea con mis piezas y yo concibo cada obra como una indagación y esa indagación no se concluye nunca. Es decir, nunca doy una obra por acabada porque siempre estoy dispuesto a dar al personaje una segunda oportunidad”. 

En esta obra, por tanto, se deja colar algunas de las vivencias más íntimas del director en donde se puede percibir cierta reactualización del diálogo ya que debido al contexto actual en el que nos encontramos la pertenencia y la identidad son temas que forman parte de la agenda diaria de gran parte de la ciudadanía. 

La importancia de las palabras

Juan Mayorga trata temas que son humanamente universales. De ahí puede venir el éxito de esta obra y de otras tantas. Y es que al final, a pesar de estar en un momento en donde la imagen y lo visual adquiere una importancia crucial, al igual que los avances tecnológicos, Mayorga se centra y explora las emociones y sobre todo, las palabras. Qué decir, como decirlo y cuándo decirlo.

“Estoy en constante pelea con mis piezas y yo concibo cada obra como una indagación y esa indagación no se concluye nunca"

Juan Mayorga.

“Sabemos que las palabras son muy importantes hasta el punto de que se combate por tener el discurso o el relato más fuerte que legitima la propia posición cuando ésta es violenta o inmoral”. A lo que añade: “Las palabras son importantes también a nivel personal, en las pequeñas y vulnerables vidas y sabemos que podemos aliviar o hacer daño con nuestras palabras y podemos ser aliviados o heridos con las palabras”. De ahí que las palabras se conviertan en el hilo conductor de esta obra. Con todo ello, hace un pequeño guiño a los trágicos griegos ya que “sigue siendo un tema eterno y un tema central en nuestras vidas y por tanto tiene que serlo en nuestros escenarios”, finaliza.

Hasta el 6 de julio se puede disfrutar de esta obra que nos hace reflexionar acerca de temas que a veces pasamos por alto, pero que son el reflejo de la vida humana. Contando además, con un gran elenco que en palabras del director de la obra, Juan Mayorga, “cuando uno trabaja con actores tan inteligentes, tan fuertes y poderosos es todo más fácil y no hay nervios”.