La Ruta del Vino regresa el 11 de septiembre con Cercanías Madrid y visitas guiadas a tres bodegas

El vino vuelve a ser protagonista en la Comunidad de Madrid. Cercanías Madrid reanuda el próximo 11 de septiembre su Ruta del Vino, una experiencia que combina tren, cultura y enoturismo con el objetivo de acercar al público los productos locales de la región. La iniciativa incluye viaje de ida y vuelta en Cercanías a Aranjuez, traslados en autobús hasta Colmenar de Oreja, visitas guiadas a tres bodegas y una cata en cada una de ellas, todo ello acompañado por personal de Renfe.

Por un precio único de 35 euros, los participantes disfrutarán de una jornada completa que comienza con la llegada a Aranjuez en tren de Cercanías, punto de partida para desplazarse en autobús hasta Colmenar de Oreja, una localidad con gran tradición vitivinícola. Allí se realizarán dos visitas por la mañana y una tercera por la tarde, con degustación incluida en cada parada.

Una cita mensual hasta noviembre

La Ruta del Vino no se limita a septiembre. La actividad se celebrará los segundos jueves de cada mes, con nuevas convocatorias el 9 de octubre y el 13 de noviembre de 2025. Una propuesta que refuerza la apuesta de Renfe y la Comunidad de Madrid por el turismo sostenible y de proximidad, acercando el mundo del vino a los viajeros sin necesidad de coche y con todo organizado.

Cómo conseguir las entradas

Los billetes se pueden adquirir en exclusiva online a través de la web de Renfe hasta las 00:00 horas del domingo anterior a cada actividad. Con el localizador recibido en la compra, los participantes podrán retirar su billete válido en las máquinas autoventa o en las taquillas de las estaciones de Cercanías Madrid.

La experiencia requiere un mínimo de 15 personas para su realización. En caso de no alcanzarse el cupo, Renfe avisará con 72 horas de antelación y devolverá el importe íntegro a los usuarios. Cabe recordar que las entradas no admiten cambios ni devoluciones voluntarias.

Cultura, vino y turismo local

La Ruta del Vino no es solo una actividad enológica, sino una propuesta turística integral que combina patrimonio, paisaje, gastronomía y tradición. Para Colmenar de Oreja supone también una oportunidad de poner en valor sus bodegas y su historia ligada al cultivo de la vid. Para los viajeros, es la ocasión perfecta de pasar un día diferente, descubriendo los sabores y aromas de los vinos madrileños de forma cómoda y guiada.