‘Todo lo que veo me sobrevivirá’, la muestra dedicada a Juan Muñoz, cierra sus puertas tras superar las 80.000 visitas

La exposición tiene continuidad en el CA2M de Móstoles con ‘En la hora violeta’, que puede conocerse de forma gratuita hasta el 7 de enero

Más de 80.000 personas han pasado por la exposición ‘Todo lo que veo me sobrevivirá’, dedicada al artista madrileño Juan Muñoz, desde que abriera sus puertas en la Sala Alcalá 31 de la capital y que este pasado domingo abrió sus puertas al público por última vez.

Según ha informado la Comunidad de Madrid, promotora de la muestra que ha rendido homenaje al autor con motivo del 70 aniversario de su nacimiento, ésta se ha convertido en «la más visitada en artes plásticas».

Comisariada por Manuel Segade, ‘Todo lo que veo me sobreviriá’ ha reunido alguna de sus piezas más icónicas de la década de los 90 y estaba concebida como «una instalación de instalaciones» en la que destacan obras como ‘Plaza’, procedente del Museo Kunstsammlung K21 de Dusseldorf (Alemania).

Inicialmente compuesta por 27 figuras humanas de rasgos orientales en actitud hilarante, a ella se han ido uniendo otros trabajos como ‘Dos centinelas sobre el suelo óptico’ (1990), cuyo parqué perspectivo recibía a los espectadores en la entrada de la muestra; o ‘Barco con motor III’ (1990), en la que Muñoz reflexiona sobre la fatalidad del destino.

‘EN LA HORA VIOLETA’

A partir de ahora, la exposición tendrá continuidad en el Museo Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) de Móstoles con ‘En la hora violeta’, dedicada a su producción durante los años 80, que puede verse gratuitamente desde el pasado 17 de junio y hasta el próximo 7 de enero.

En ella se recuperan muchos de sus primeros trabajos, en los que, aún «con algún titubeo propio de un artista emergente», la reflexión conceptual y la exigencia técnica «ya están a un altísimo nivel», según subrayan desde la organización.

Juan Muñoz (Madrid, 1953 – Ibiza, 2001) pasó un año estudiando arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid antes de viajar a Londres en 1970, donde estudió en la Escuela Central de Arte y Diseño de Londres y en el Croydon College of Design and Technology, entre otros.

Al mudarse a Nueva York en 1981 recibió una beca Fulbright y comenzó su trabajo en la escultura, fuertemente influenciado por artistas como Philip Guston, Robert Morris, Barnett Newman y Robert Smithson.

Asimismo, desarrolló una amistad con la comisaria española Carmen Giménez, quien le presentó al influyente escultor Richard Serra. Muñoz regresó a España al año siguiente y dedicó un año al comisariado.

El trabajo del autor ha sido objeto de numerosas muestras individuales en los Estados Unidos y Europa. De hecho, en el año 2000 la Tate Modern de Londres le encargó que fuera el segundo artista, tras Louise Bourgeois, en hacerse cargo de su Sala de Turbinas. Muñoz pasó meses desarrollando una gran instalación, que se abrió al público en 2001, año de su fallecimiento.