'Tengo hambre es jueves': una reflexión sobre las relaciones de (des)amistad en el Teatro Lara
Cada jueves, hasta el 12 de septiembre, se puede ver en el Teatro Lara de Madrid esta obraFlavia Forni e Iciar Ventepan, dramaturgas, directoras, actrices y creadoras de su propia compañía Cía. La Peatonal, de 26 y 21 años respectivamente, son las protagonistas de este proyecto
Soledad, amistad e incertidumbre; los temas principales de la obra con la que nos hacen reflexionar
La amistad es un tema que se ha visto reflejado de muchas formas a lo largo de los años. Obras de teatro, pintura, textos académicos, reflexiones… Son cuantiosos los rastros que hay sobre esta temática pero, ¿Cuánto se ha hablado sobre una ruptura amistosa?
Esta es una de las preguntas que se hicieron Flavia Forni e Iciar Ventepan, dramaturgas, directoras, actrices y creadoras de su propia compañía Cía. La Peatonal, de 26 y 21 años respectivamente.
Una ruptura amorosa duele y se tarda en superar. Eso nadie lo duda. Pero conforme vamos creciendo nos vamos dando cuenta de que las relaciones de amistad, por distintos motivos, también se acaban. El camino de algunas de las amistades con las que has vivido tanto se pueden acabar separando, y nos damos cuenta de cómo esa relación no dura para toda la vida. Y duele. Sobre todo ello, reflexionan Forni y Ventepan en Tengo hambre es jueves.

(Des)amistad: sinopsis
Fran y Aris son amigos de casi toda la vida, han llegado a ser inseparables, aunque no están pasando por su mejor momento. A veces no sabemos lo que nos pasa, por qué nos pasa, ni desde cuándo nos pasa. A veces sólo podemos contestar “tengo hambre es jueves” porque todo lo demás se resiste a ser explicable. Y es que puede pasar que no sabemos por qué ya no queremos lo que queremos pero así dejamos que sea. ¿Puede resistir la amistad el paso del tiempo o tiene fecha de caducidad? ¿Evitamos que se apague o acompañamos su extinción?
La obra gira en torno a este duelo -que también se tiene- cuando un amigo o amiga deja de serlo. Ese duelo de la desamistad. “Esta obra es una oda a esas amistades nostálgicas, es una obra a las relaciones de amistad basadas también en mi experiencia personal, que desde hace mucho tiempo quería reflejar. Es importante darle la importancia que tiene a esas relaciones que nos acompañan en momentos muy importantes, son recuerdos, lugares, canciones…”, reseña Flavia desde el otro lado del teléfono a Madrid 24 horas cuando le preguntamos sobre esa desamistad y su obra.
Incertidumbre, desafíos y… Vida adulta
El duelo por desamistad parece ser un tema que se está empezando a visibilizar cada vez más, sobre todo entre las generaciones más jóvenes. Sin embargo, Iciar explica que esta situación “la han vivido también nuestros padres y la gente adulta en general”. Por ello, reseñan que, a pesar de que las generaciones más jóvenes quizá se sienten más identificados con la obra -como le pasó a Iciar cuando leyó el guión, según nos confiesa-, es una “obra para todas las edades y todas las personas, no nos cerramos a nadie porque por esta situación hemos pasado mucha gente, y, si no eres artista igual te toca de otra manera y si eres artista, pues ya te destrozará completamente como hizo conmigo”.
“Hablamos de la amistad y de una situación concreta por la que se pasa cuando tienes entre 20 y 25 años más o menos, en donde eres joven pero empiezas a plantearte que quieres hacer con tu vida, te atraviesa la incertidumbre, los miedos, las responsabilidades, las cosas típicas -y feas- de la vida adulta, y no sabes como gestionar todo eso”, reseña Flavia.
Es por ello que en medio de esta incertidumbre y los desafíos que la vida presenta, la amistad emerge como un pilar fundamental. Fran y Aris, a través de sus encuentros y desencuentros, nos muestran cómo, a pesar de las dificultades, la conexión humana puede ofrecernos claridad y esperanza. Es una invitación a reflexionar sobre cómo nuestras relaciones pueden ser la luz que nos guía en los momentos más oscuros.
La importancia de la juventud
El perfil de Iciar y Flavia es peculiar y concreto. La experiencia personal hacia un tema como este es crucial y su obra, así como su juventud, que vertebra a la obra de teatro con toques que refrescan y rejuvenecen, pero también hacen que las personas que acudan a ver este espectáculo se transporten. Se trasladen a esa época pasada que dicen que fue mejor. “Mi padre cuando vio la obra me dijo que le transportó a la energía y las ganas y como la fuerza de cuando era joven, sabes? Se acordaba de pues eso, cuando en una escena, Aris está planteándose su vida y decidiendo qué hacer con su exposición y tal y como que mi padre, por ejemplo conectó de nuevo consigo mismo”, argumenta Flavia.
Rejuvenecer, rejuvenecer y rejuvenecer
Iciar, por otro lado, pone el foco en lo importante que es rejuvenecer el teatro y “todo a todos los niveles”. Y no por ello tiene que ser visto como algo negativo, ya que, ambas nos confiesan que, a través de sus talleres, consiguen mantener mucha “conexión” también con gente más mayor. “Es gente que viene a ver teatro o a hacer teatro con nosotras y yo creo que estas cosas rejuvenecen y no sé, yo cuando salgo del teatro, como público, salgo de repente como que pese a tener 21 años dejo de sentirme la señora de 80 y salgo rejuvenecida”, reseña Iciar entre risas cuando nos habla de estas experiencias.

Tengo hambre es jueves es una comedia dramática sobre la amistad, la soledad y la separación. “Se tratan temas que quizá duelen un poco o son algo tristes, pero es una comedia y le damos toques cómicos todo el rato. De las penas hay que reírse”.
Construyen todo esto mediante una experiencia que desafía nuestra percepción de la amistad, el deseo y la realidad misma. A través de la historia de Fran y Aris, se nos invita a una introspección sobre nuestros propios miedos, deseos y la importancia de las relaciones humanas en nuestra búsqueda de significado.
Cada jueves hasta el 12 de septiembre se puede ver esta obra de teatro en el Teatro Lara de Madrid, en donde se busca que, además, “después de ver la obra, algunas personas hagan una llamada a esa amistad pasada para quedar, hablar, tomar un café y unas cervezas… o al menos que reflexionen”, “que piensen en esas sonrisas nostálgicas, momentos, recuerdos…”, relatan y finalizan con uno de los objetivos principales que tiene para ambas dramaturgas la obra.