Residencias vecinales, una alternativa al modelo de Ayuso
“No queremos estar en residencias a nosecuantos kilómetros de donde vivimos”“Alguien tiene que empezar la pelea, pero todo el mundo quiere tener a su familia cerca. No es igual tenerla en el barrio que tener que trasladarse”
La Asociación de Vecinos de Orcasitas cumplió 50 años durante la pandemia de Covid-19 y siguen esperando su gran fiesta. Entre medias, se han embarcado en el proyecto de conseguir que se construya la primera residencia de Madrid gestionada por sus vecinos.
Lo primero, el terreno; lo segundo, organizar la autogestión. La residencia se edificaría en el espacio anexo al Decathlon de Orcasitas, un terreno dotacional del Ayuntamiento de Madrid que desde la Asociación de Vecinos de Orcasitas temen “se dedique a algo privado”.
La presidenta de la asociación, María Antonia García Heras, recuerda en una entrevista concedida a Madrid 24 horas casos similares en el pasado: “hace años queríamos un ambulatorio porque la población se duplicó y, al final, le dieron el terreno a un colegio privado por 75 años”. La situación se repite con colegios privados o conventos. Los terrenos municipales privatizan su uso y, mientras tanto, a los mayores de Orcasitas se los llevan al norte de Madrid, a Guadarrama. Y aunque a los 6 meses pueden solicitar un traslado de centro, como apunta María Antonia, para cuando llega ese momento “el abuelo ya está hecho, le da miedo cambiar de compañeros”.
Si para nuestros hijos buscamos un centro de proximidad ¿por qué para nuestros mayores no?
Para María Antonia el tema de la autogestión es secundario en el sentido de que no es algo estático, es algo que irán viendo entre todos, como han hecho hasta ahora. Si bien el proyecto se plantea como una residencia pública, ya que “el nivel adquisitivo del barrio no es grande”, lo principal es que los vecinos puedan ocupar un papel central en la gestión. “Si es una residencia para nosotros, nosotros sabremos lo que necesitamos”, razona María Antonia, “como vecinos tenemos algo que decir, podemos ocupar una junta directiva, estar en la construcción, mirar los ratios, ver las cosas que se necesitan…”.
La implicación es transversal e intergeneracional. También los jóvenes tienen algo que decir en todo esto: “la juventud se implica porque claro, somos mayores, ya casi todos tienen el que no un abuelo, una abuela. Sales del instituto y tú no te puedes ir a Leganés a ver al abuelo más que el fin de semana”.
Además, su ayuda será fundamental para que el proyecto pueda ver la luz “seguro que hay jóvenes que han estudiado y que saben mucho más que nosotros, entre todos vamos a ver cómo hacer una residencia de barrio”
Un proyecto a futuro, sin descuidar el presente
Como parte fundamental del barrio, La Asociación de Vecinos de Orcasitas lleva más de 50 años velando por los intereses de la comunidad. Desde 2018, están implicados en el cambio de cubiertas de uralita con amianto, una tarea que han desempeñado en 100 edificios de la ciudad. A 16 edificios de terminar, María Antonia asegura que la labor es importante “no solo para Orcasitas” sino para toda Usera ya que “el amianto, cuando se deshace, se desplaza bastantes kilómetros”.
En la misma línea están peleando por la accesibilidad de algunos edificios del barrio que aún carecen de ascensor y se ocupan de eventos de ocio y cultura como el entierro de la sardina que tuvo lugar esta semana y donde se vendieron 70 kilos de pescado en la plaza del pueblo.
La residencia será un proyecto “muy a largo plazo”, una carrera de fondo. Un pasito a pasito “primero el terreno y ya vamos viendo”. Despacito y con buena letra, los vecinos de Orcasitas llevan avanzando más de 50 años (y los que les quedan).