Ocho ventanas que nos descubren a 74 artistas en la nueva exposición temporal del Museo Thyssen, ‘Maestras’
Hasta el 4 de febrero se podrá visitar está nueva exposición del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, que cuenta con 101 obras“Muchas fueron absolutamente esenciales y relevantes en su época”, reseña Elena Rodríguez, comisaria técnica de la exposición, cuando le preguntamos por estas mujeres
Ocho salas, 74 artistas y 101 obras nos dan la bienvenida a la última exposición temporal del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Con ella, nos adentraremos en el arte de estas artistas y sus obras.
Artemisia Gentileschi, Angelica Kauffmann, Clara Peeters, Rosa Bonheur, Mary Cassatt, Berthe Morisot, María Blanchard o Maruja Mallo son algunas de las artistas que se podrán disfrutar hasta el 4 de febrero de 2024 en esta pinacoteca. Cada una de las obras -expuestas en paredes moradas y rosas, además de estar acompañadas de un murmullo constante de los y, especialmente, las visitantes- son el reflejo de que estas artistas fueron y son “maestras”. Sobre ello incide Elena Rodríguez, comisaria técnica de la exposición, a lo que añade que “muchas fueron absolutamente esenciales y relevantes en su época y muy reconocidas por sus propios compañeros”.
La sala reservada a las exposiciones temporales del Thyssen nos traslada, con la obra más antigua de toda la colección, desde 1590, siendo éste el punto de partida, hasta avanzado el siglo XX con una obra de Frida Kahlo.
Con ello, se observa como se trata de un recorrido histórico, pictórico, cultural y social que va desde del siglo XVI hasta las primeras décadas del siglo XX. La elección no es causal, sino que se trata del momento en el que se empieza a desarrollar “un debate que se hace público por primera vez cuando las mujeres alzan la voz y porque son conscientes de que no participan en el espacio público”, explica la comisaria técnica.
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Ocho salas, ocho ventanas
Como se ha mencionado, el recorrido de la exposición no es casual. Primero se decidió englobar una percha temporal y a partir de ahí vino la elección de las artistas que “se ha visto modificada en varias ocasiones por causas externas”, afirman desde el museo.
Aun así el objetivo principal se ha intentando mantener: “poner encima de la mesa momentos de la historia en el que el trabajo de las mujeres y su discurso tenía una especie de ventana abierta donde ellas se podían expresar con mayor fortuna y dejar una impronta”, informa Rodríguez.
Como consecuencia, en palabras de Rocío de la Villa, comisaria de la exposición, añade que se trata de “ocho ventanas que corresponden a ocho momentos facilitadores de la historia para que las mujeres pudieran plantear su discurso”.
Sororidad I y Botánicas conocedoras de maravillas
Motivos florales, bodegones y escenas bíblicas. Eso es lo que podemos encontrar en esta primera escena. El momento histórico en el que nos encontramos hace referencia al siglo XVII, Italia, Contrarreforma y Querella de las mujeres, un momento en el que éstas empiezan a reivindicar su participación en el espacio público.
Artemisia Gentileschi y su Judit y su criada, los bodegones de Giovanna Garzoni, o la figura de Porcia a través de la mirada de la artista barroca Elisabetta Sirani. Cada una de estas obras muestran el gran conocimiento artístico y pictórico que las artistas poseían. Además, con muchas de sus obras pretenden reflejar, o eso han querido transmitir las comisarias, la evidencia del silencio impuesto y su exclusión por el discurso patriarcal.
En el caso de los retratos de Naturalezas muertas y bodegones las mujeres tuvieron una “tradición muy consolidada”. Sin embargo, esto era debido a que este tipo de arte se consideraba un “género menor”.
Ilustración y Orientalismo
Las siguientes salas engloban el contexto histórico de la Ilustración y el Orientalismo. Este primer momento histórico se considera como el siglo de las luces, en donde, especialmente los hombres, pedían más derechos y la caída del absolutismo en Francia.
De forma paralela, a pesar de que las mujeres estaban siempre en un segundo plano, algunas de ellas pudieron llegar a ser académicas. En esta sala veremos las obras de Élisabeth Vigée-Le Brun, Angelica Kauffmann, y escultoras como Marie-Anne Collot. El retrato fue el género por excelencia en esta época ya que se considera como la expresión de la “afirmación del sujeto y de la individualidad en el origen de la Modernidad”.
En cuanto al Orientalismo, movimiento artístico de gran éxito en Europa, destaca especialmente por remarcar a ese Otro, lo exótico o lo extraño de las civilizaciones orientales. En cuanto a lo que se refiere a las mujeres, Rodríguez afirma que “estaba bastante erotizado y sexualizado”. Sin embargo, en la sala dedicada a este periodo han querido reflejar la mirada de la mujer: “es una mirada mucho más respetuosa y mucho más próxima, a pesar de la distancia ya que eran mujeres que venían de la burguesía europea”.
Trabajos, cuidados y Nuevas maternidades
En estas salas “abordamos dos temas que están bastante relacionados entre sí que son los trabajos y cuidados y las nuevas maternidades en donde analizamos la mirada en el contexto de la Revolución Industrial, de los movimientos sufragistas y de los nuevos trabajos que se van creando”. Y es que lo común de estas obras es que a la mujer trabajadora se la representa de forma conjunta, “poniendo en evidencia una relación entre ellas. No están aisladas. No son anónimas”, añade la comisaria técnica. Marie Petiet, Alice Havers y Eloísa Garnelo, son tres artistas que con sus obras reflejan esto.
Por otro lado, en cuanto a las Nuevas Maternidades, podemos observar las obras de Mary Cassat, artista que transmite una importante producción de maternidad a pesar “de que ella nunca tuvo descendencia, pero se dedicaba a observar la maternidad de su entorno”, informan.
Las comisarias han querido mostrar la “cara B” de lo que es la maternidad: “dentro de la maternidad hay que tener presente la idea de los trabajos y cuidados. La maternidad cómo algo obligatorio de la mujer y que también es cansancio, agotamiento y dependencia”.
Sororidad II y emancipadas
Las últimas salas se ubican en el siglo XX. Con ello, las comisarias han querido centrarse en las relaciones entre mujeres: “cómo se relacionan las mujeres en sus momentos de ocio, de cómo aparecen juntas y qué es lo que hacen cuando están juntas”. Las pinceladas de Berthe Morisot y Mary Cassat se enmarcan dentro de esta sala, en donde el paisaje y estos momentos de unión de mujeres está muy presente.
La exposición finaliza con el nombre de Emancipadas, en donde han querido hilar el hecho histórico del sufragio femenino en los países occidentales, las artistas vanguardistas tejen redes y siguen mostrando la sororidad con nuevos lenguajes artísticos. “Es acabar como empezamos, con cómo las mujeres vuelven a tomar el espacio público”, reseña Elena Rodríguez.
Maruja Mallo, Frida Kahlo o Ángela Santos ponen el broche final, en donde podemos ver las obras de las Verbenas, que reflejan la alegría de las ciudadanas tras la conquista del espacio público.
