'Morphine', el nuevo solo de Luz Arcas, llega a Madrid cargado de ritual y memoria

15 ene 2026 a 17 ene 2026
Teatro de la Abadía
Teatro
Desde 25€
'Morphine', imagen de Teatro de La Abadía.
'Morphine', imagen de Teatro de La Abadía.

La bailarina y creadora Luz Arcas, Premio Nacional de Danza 2024, estrena este fin de semana en el Teatro de La Abadía de Madrid Morphine, un “solo solísimo” de danza atravesado por el espiritismo, la tradición ritual andaluza y la memoria personal.

La pieza podrá verse desde este jueves hasta el domingo en la sala Juan de la Cruz, en una propuesta que el director artístico del teatro, Juan Mayorga, ha definido como “breve pero intensa”.

Morphine se plantea como una encrucijada de caminos que confluyen en el cuerpo de la intérprete. En escena conviven elementos de la tradición ritual andaluza, el flamenco de Lebrija a través del cante de Inés Bacán, referencias a la cultura religiosa popular mediterránea y fragmentos de la memoria familiar de la artista.

Todo ello se articula en torno a una mesa, que funciona como eje escénico y simbólico, acompañada por un trabajo audiovisual del también Premio Nacional Pedro G. Romero.

El origen: espiritismo y recuerdos de infancia

La creadora ha explicado que el germen de la obra nace de la mesa en la que su tío bisabuelo practicaba espiritismo para comunicarse con su esposa fallecida. Un recuerdo de la infancia que terminó marcando un proceso creativo “manchado de una cosa inexplicable”.

Arcas define la pieza como un espacio “extrañamente físico y muy concreto”, vinculado al cuerpo jondo, donde el cuerpo aparece “proyectado hacia fuera”, abierto a incorporar elementos externos desde una sensibilidad ritual.

Tradición andaluza y pensamiento filosófico

La obra incorpora ritos como los incensarios de Loja y se estructura en un balanceo constante que la autora compara con “una campana, una nana o un incensario”. El proyecto comenzó a gestarse hace más de dos años, a partir de una propuesta de Rafael Sánchez Paniagua y textos de Agustina González.

En diálogo con el pensamiento de Simone Weil y la idea de la desencarnación, Morphine construye un “sueño poético en el que se danza y se baila para dejar de ser cuerpo”, explorando un universo femenino, doméstico y marginal, además de cuestionar el concepto de autoría.