NOS VAMOS DE TEATRO

El dramaturgo Albert Boadella y la soprano María Rey-Joly estrenan 'Ella' el 26 de febrero en Teatros del Canal

La obra indaga en el trauma de la violación a una mujer y la restauración de su vida
María Rey-Joly en una escena del espectáculo..
María Rey-Joly en una escena del espectáculo..

El dramaturgo y director de escena Albert Boadella y la soprano y actriz María Rey-Joly estrenarán Ella el próximo 26 de febrero en la Sala Negra de Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid. La obra se representará hasta el 9 de marzo.

Así lo ha comunicado el centro de artes escénicas este jueves en una nota de prensa, en la que ha detallado que la obra indaga en el trauma de la violación a una mujer y la restauración de su vida.

La clave de Rey-Joly y Boadella

Desde finales de la pasada década, Rey-Joly y Boadella han desarrollado esta fórmula teatral y musical a partir de ¿Y si nos enamoramos de Scarpia? (2019), a la que sucedieron Diva (2021), en torno a la figura de la cantante María Callas, y Malos tiempos para la lírica (2023).

La soprano fue quien propuso esta nueva obra a Boadella, fundador de Joglars, y autor del guion de Ella junto a su colaboradora habitual Martina Cabanas, quien ha trabajado con Boadella como codramaturga, ayudante de dirección y directora en varias de sus obras.

Durante cerca de una hora y media, Ella (Rey-Joly) está acompañada en escena por dos músicos (piano, Rubén Sánchez-Vieco, y violín, Alfredo Ancillo). A lo largo del relato y en torno al acontecimiento traumático se crea un juego que permite asistir al presente, pasado y futuro de esta mujer.

Juego de ida y vuelta

En un juego de ida y vuelta, el personaje de esta mujer sin nombre, que pasa del canto a la palabra y de la palabra al canto, va interpretando canciones de compositores como Poulenc, Schubert, Strauss, Bernstein, Britten, Saint-Saëns o Kurt Weill, temas que, según ha resaltado Albert Boadella, "se convierten para el personaje en el grito de libertad".

"Esta mujer se enfrenta al asalto recomponiendo otra dimensión distinta del tiempo como una evasión a la feroz presencia del acto. Su mente se defiende creando otra realidad y refugiándose en gestos y expresiones de su vida cotidiana muy vinculados a la condición femenina. De esta forma repele la violencia y trata de restaurar desde el primer momento las heridas mentales causadas por un acto de esta naturaleza", ha explicado el dramaturgo.