‘La gramática’, la obra de teatro que incluye a la RAE, sigue en la Nave 10 de Matadero
‘La gramática’ es la ciencia que estudia los elementos de una lengua y sus combinaciones. Al menos, así la presenta la Real Academia Española (RAE). Sin embargo, ahora también es el título que recibe la obra de teatro de Ernesto Caballero.
Sobre el escenario de la Nave 10 de Matadero se puede ver esta obra de teatro hasta el próximo 22 de diciembre. En ella, los actores María Adánez y José Troncoso interpretan a la perfección a sus dos personajes. Ella es una mujer de la limpieza de la Academia de la lengua que, en su horario laboral, tiene un pequeño accidente. Mientras limpia una de las estanterías de la Academia, algunos tomos de la gramática caen sobre su cabeza y, de algún modo, entran en ella.
Ella se convierte en “una consumada erudita de la lengua y la gramática”. Sin embargo, se siente rechazada por su entorno y pide ayuda a un reputado neurocientífico. Él la somete “a un singular proceso de desprogramación lingüística. Es decir, a un reseteo que con el que quiere solucionar los numerosos problemas que este celo por la corrección está causándole a su vida”. En clave de comedia, esta representación pone de manifiesto el apoyo del teatro hacia la corrección lingüística y el amor hacia la lengua.
“La lengua es del pueblo”, según Ernesto Caballero
Ernesto Caballero es dramaturgo, director de escena, profesor y gestor de compañía teatral español. Además, en su imponente trayectoria teatral ha dirigido el Centro Dramático Nacional durante 8 años y ha sido directo asociado del teatro de la Abadía.
¿Por qué La gramática?
Aludía al asunto principal de la obra que es precisamente ese, La gramática. Nuestra relación con la lengua; por sus usos y sus deformaciones. Por otro lado, porque el personaje protagonista es el que sufre todas las vicisitudes que acontecen en la obra y es una encarnación de alguna manera también satírica de la lengua, ¿no?
A lo largo de la obra podemos ver una parodia bastante interesante y, al final, trata del habla y la lengua como un arma casi política. ¿Es así?
El lenguaje es una herramienta de comunicación pero también es lo más genuino y la más íntima imagen de una forma de expresión. Es cierto que es fácilmente manipulable en diversos sentidos y eso es lo que se plantea la obra. Desde la ausencia o el esquematismo a la hora de designar las cosas o los acontecimientos hasta todo lo contrario: una profusión de palabras y de perífrasis que también puede aturdir o desviarnos de la verdad.
La obra oscila de un lado a otro un poco persiguiendo ese lugar de precisión y de corrección expresiva, natural y genuina.
Entonces, yo creo que en ese movimiento pendular entre el exceso de rigor retórico que a veces constriñe y despista de la realidad y la indigencia absoluta o la falta de habilidades expresivas que empequeñecen nuestra visión crítica del mundo está la virtud. La obra oscila de un lado a otro un poco persiguiendo ese lugar de precisión y de corrección expresiva, natural y genuina.
Eso es de lo que habla esta sátira que, con el humor, pretende hacernos reflexionar sobre cómo hablamos y, sobre todo, si es cierto aquello que se dice de que finalmente no somos más que lo que hablamos, que nuestras propias palabras. Sobre eso, que son grandes enunciados, pero como digo están tratados, como has podido comprobar, con mucho humor, con mucha ligereza, con mucha amabilidad, es sobre lo que hemos apostado con esta gramática.
Justo acerca de esta sentencia, en una entrevista comentabas que conectas con la máxima "los límites de mi universo son los de mi lenguaje", pero el lenguaje se transforma y varía ¿qué nivel de importancia tiene la corrección gramatical en Ernesto Caballero?
Yo sí creo que hay un lugar de espontaneidad. Yo creo que de lo que habla la obra precisamente es eso. Cuando nos expresamos en nuestra lengua materna, no somos conscientes, lógicamente, de las estructuras porque si no, nos volveríamos locos. Esto es, de alguna manera, lo que le pasa al protagonista (femenino) de esta obra. Es decir, no somos conscientes y eso pues nos hace disfrutar y a veces es verdad que cometemos incorrecciones, gazapos en el habla cotidiana y es absolutamente comprensible e incluso a veces incluso saludable porque hay aportaciones... No soy rigorista en ese sentido.
Sí, creo que incorporar ciertas expresiones o palabras desde un lugar que no es el habla del pueblo sino que están como impuestas burocráticas o políticas… Sí que soy bastante crítico.
En fin, critico y recelo mucho de algo que se tiene que ir sedimentando. Si la lengua no evolucionara, sería una lengua muerta. Nuestro idioma afortunadamente evoluciona, cambia. Creo que esto debe hacerse de una manera natural, la Academia, que está muy presente también en la obra, lo que debe hacer es recoger cuándo se ha sedimentado y cuándo ya forman parte del acervo del pueblo. La lengua la hace el pueblo y hay que dejar al pueblo que decida con un poco de tiempo qué vocablos, qué expresiones y qué palabras asume como parte de su de su imaginario expresivo. Soy bastante fiel a la máxima del refranero que dice aquello de que hay que llamar las cosas por su nombre.
La lengua la hace el pueblo y hay que dejar al pueblo que decida con un poco de tiempo qué vocablos, qué expresiones y qué palabras asume como parte de su de su imaginario expresivo.
Como decías, la Academia, está presente, además de manera casi literal en la en la obra. Parece como un personaje más. En esta gramática hay dos actores, María Adánez y José Troncoso, ¿cómo ha sido trabajar con ellos?
De alguna manera ellos son co-creadores porque durante el periodo de ensayos ha sido tan lúdico, tan gozoso ellos tienen tantos registros, tantas capacidades, tanta imaginación y tanto criterio sobre este tema que estábamos abordando que realmente han contribuido de una manera muy activa a la configuración del espectáculo e incluso de la obra. Es decir muchas aportaciones yo las he incorporado en una versión posterior al texto con el que empezaron los ensayos por sus propias aportaciones.
Son dos actores que además tienen una cualidad y es que aman la palabra, aman el idioma y saben en el sentido más amplio del término escuchar. Se saben escuchar, saben escuchar latido al público y saben escuchar también lo que dice el texto y como digo saborean una una de las palabras, las encarnan de una manera maravillosa. No puedo estar más que encantado de haber contado con este dúo de lujo.
Un dúo, como comentabas, que además al menos en la en la sesión a la que pudimos asistir madrid24 horas, suscitó una gran cantidad de risas, ¿cuánto hay de serio y cuánto de comedia en el texto?
El humor es necesario para reírnos, aligerar y relativizar estos momentos en donde me parece que tenemos la piel muy fina y nos tomamos todo demasiado en serio. Nos sentimos todos aludidos por cualquier cosa. Yo creo que el humor es muy saludable. La obra está teñida de humor y, salvo momentos en los que aflora ese aspecto a veces tragicómica.
El personaje sufre porque se siente poseído por unas habilidades lingüísticas que él piensa que no le corresponden y quiere zafarse de ellas. Se mueven en ese registro trágico. No podemos olvidar que detrás del humor siempre hay una sombra de dolor y yo creo que eso se percibe o impulsa muchas de las situaciones de la pieza.
Esto era todo, muchísimas gracias por dedicarnos este rato, Ernesto. Quedan aún muchas sesiones por delante hasta el día 22 de diciembre. Seguiremos la pista a la gramática y a su director
Pues muchísimas gracias, Selene, ha sido un placer y nada, os esperamos en nave 10.
