El museo donde es posible recargar las hormonas de la felicidad
Este espacio, que solo abre sus puertas a los que muestran «una gran sonrisa», ronda las 30.000 visitas desde su inauguración en septiembre
La ciudad de Madrid alberga un espacio en el que es posible recargar las hormonas de la felicidad a través de una máquina de risoterapia, de abrazadores colombianos y de un tobogán que tiene el poder de revivir recuerdos de la infancia.
Se trata del Museo de la Felicidad, el primer espacio de estas características en España inspirado en el Happiness Museum de Copenhague, y que ha sido concebido para que los visitantes de todas las edades puedan descubrir algunas evidencias de lo que realmente les hace felices.
«La idea del Museo de la Felicidad surge en la pandemia, con una búsqueda de Internet por parte de nuestro director, Pablo Claver, que se da cuenta que solamente hay un museo dedicado a la felicidad y está en Copenhague. Entonces, para que la felicidad llegue a más personas decide tener un Museo de la Felicidad en Madrid», ha explicado la coordinadora general del museo, Laura Fernández, durante una visita con medios en la que ha participado Europa Press.
El museo, ubicado en la Ronda de Valencia, está distribuido en cuatro grandes áreas y más de 20 experiencias inmersivas pensadas para que el público general pueda redescubrir la felicidad con un recorrido por la Historia y Geografía de la Felicidad, El Risódromo, El laboratorio de la Felicidad, El espacio de la Felicidad más allá del dinero y el Show de la Magia Feliz. Las instalaciones, cuyas puertas «solo se abren a los que muestran una gran sonrisa», ya han recibido a cerca de 30.000 visitantes desde la inauguración del museo el pasado 29 de septiembre.
«Es muy interesante que vengan personas con una predisposición media-baja, que vienen un poco a ver qué se encuentran, y cuando salen son muy agradecidas porque te comunican, oye, pues he venido en un día muy bajito, pero he salido de aquí superreforzada, supercontenta, y menos mal que he venido, porque me hacía falta», ha destacado la coordinadora del museo.
«¡Mamá, estoy volando en un dragón!»
Entre las experiencias más populares del museo, destacan el Armario de la Verdad, que permite reflexionar al visitante sobre las personas del entorno que contribuyen a su felicidad; el Risódromo, una cabina en la que practicar la risoterapia o el Tobogán Feliz que retrotrae a la niñez y a las primeras veces de todo aquel que aterriza en su piscina de bolas.
Otro de los grandes atractivos del Museo de la Felicidad es la experiencia del ‘Viaje Mágico con las Gafas de la Felicidad’, que ofrece a quienes se equipen con los dispositivos de realidad virtual un recorrido por la ciudad utópica de Tomás Moro.
«Sobre las gafas de realidad virtual puedo decir que quienes más las disfrutan son las personas más mayores. Cuando en los grupos hay algún abuelo o abuela y se sientan aquí para ver qué pasa cuanto se ponen las gafas es un momento muy emocionante, porque realmente es la primera vez que viven una experiencia de este estilo», ha recordado, emocionada, Laura Fernández.
«Pero no solo los mayores, los niños también viven la experiencia de una manera única y especial. Por ejemplo, aquella niña está volando ahora mismo a lomos de un dragón», ha señalado.
Este particular espacio en el que entrenar la felicidad va más allá de su homónimo ubicado en Dinamarca y apuesta por ofrecer al público experiencias lúdicas, pero también educativas para poder comprender el papel que desempeña la química en nuestro cerebro a la hora de buscar la felicidad.