Condenado a 26 años un taxista por abusos a menores tras captar a amigas de sus hijos
La sentencia acredita contactos sexuales con varias adolescentes y el envío de fotos y vídeos por parte de las menores
La Audiencia Provincial de Madrid ha impuesto una condena de 26 años de prisión a un taxista acusado de abusar sexualmente de varias menores, amigas y compañeras de instituto de sus hijos, a quienes ofrecía drogas, dinero y regalos a cambio de mantener contactos íntimos. Las investigaciones revelaron un patrón continuado desde finales de 2021 hasta octubre de 2023.
La alarma saltó cuando los padres de una de las niñas detectaron ingresos hospitalarios por adicción a drogas. La denuncia desencadenó una investigación de la Unidad FAM de la Policía Nacional, que localizó pruebas determinantes en el teléfono móvil del acusado: conversaciones, fotografías desnudas y vídeos sexuales enviados por las propias menores.
La investigación policial y las pruebas obtenidas
El caso tomó forma cuando los progenitores de una de las víctimas advirtieron que su hija había desarrollado una dependencia a diversas sustancias. A partir de ese momento, la denuncia llegó a la Policía Nacional, que derivó la investigación a la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer.
El análisis del móvil del taxista fue clave: los agentes certificaron contactos reiterados con las menores, así como contenido sexual enviado por ellas. Este material se convirtió en el principal elemento de cargo para sostener la acusación por corrupción de menores, abusos sexuales y delitos contra la salud pública.
El modus operandi y el contexto familiar
Según el relato de la fiscal, el condenado aprovechaba que diversas adolescentes frecuentaban su domicilio en Carabanchel, donde acudían como amigas de sus hijos. Allí establecía contacto con varias de ellas y les ofrecía cocaína, hachís, marihuana, dinero y regalos a cambio de mantener relaciones sexuales o cualquier tipo de contacto íntimo.
Las menores, según la sentencia, llegaron a desarrollar adicciones vinculadas a las sustancias proporcionadas por él, un agravante que reforzó la pena impuesta.
La defensa del acusado y el veredicto final
En el juicio, el taxista negó los hechos y afirmó que “nunca tuvo intención de hacerlas nada”, asegurando que solo las trasladaba en su vehículo y que la situación “se le fue de las manos”. Sin embargo, el tribunal consideró que las pruebas eran contundentes y descartó su versión.
La sentencia incluye también medidas de libertad vigilada de entre cinco y diez años, así como inhabilitación para ejercer la patria potestad durante cinco años y para trabajar en profesiones con contacto habitual con menores durante hasta veinte años.
