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Sucesos | Velilla de San Antonio

La familia del vecino de Velilla que murió de una paliza pide 25 años de cárcel para su agresor por asesinato

Velilla cárcel agresor

  • Su abogado insiste en que el agresor sabía perfectamente «cómo hacer daño y donde hacerlo con los golpes en la cabeza y, sobretodo, el pisotón que le dio en la cabeza»

EUROPA PRESS – La familia del vecino de Velilla de San Antonio fallecido en noviembre de 2020 a manos de una paliza solicita una condena de 25 años de cárcel para el agresor Alberto C. por la presunta comisión de un delito de asesinato.

El pasado mes de abril, el instructor de la causa acordó en un auto iniciar los trámites para que el asesinato sea juzgado por un jurado popular de la Audiencia Provincial de Madrid.

El procedimiento penal se encuentra en la fase de presentación de escritos de acusación y defensa de cara a la celebración de la vista oral, que tendrá lugar los próximos meses.

Iván V., de 39 años, murió el pasado 13 de noviembre en el Hospital de La Princesa tras recibir dos días antes una paliza mortal por parte de un joven de 26 años, Alberto J.C. La autopsia calificó la muerte como violenta de tipo homicida.

La pelea se inició después de que el presunto homicida le recriminara unas pintadas que había hecho en su portal contra el exmarido de su pareja, con quien días antes había roto.

En el escrito de la acusación particular, al que tuvo acceso Europa Pres, el abogado José Luis Vegas González pide que se imponga al agresor una pena de veinticinco años de cárcel por de un delito de asesinato, previsto y penado en el artículo 139.1 del Código Penal. También reclama que indemnice a la familia con 200.000 euros.

«ENORME AGRESIVIDAD»

En el relato de los hechos se expone que la víctima se encontró con un menor de edad en los alrededores del Auditorio de Velilla de San Antonio, donde se encontraba con un grupo de amigos. Fue entonces cuando Iván le recrimina unos hechos que habían ocurrido el día anterior en relación a unas pintadas.

Comenzó una pequeña discusión en cuyo transcurso el menor empujó a la víctima hasta en dos ocasiones dado que no portaba mascarilla, lo que provocó que Iván reaccionara cogiendo de la pechera al menor. Acto seguido otras dos personas agredieron a la víctima con patadas en el muslo pero sin llegar a caer al suelo ni causar algún tipo de lesión.

Es en ese momento apareció el acusado, acompañado de su pareja, e interrumpe la discusión para preguntar quién había realizado pintadas en su portal siendo el propio Iván el que se identifica como autor. De forma sorpresiva, el acusado se quitó la chaqueta y se abalanzó sobre la víctima con «una enorme agresividad, propinándole una rápida cadena de golpes inesperados que impidieron cualquier tipo de reacción defensiva por parte de la víctima».

El acusado comienza dando una patada que impacta en el costado izquierdo de la víctima haciendo que pierda el equilibrio y de varios pasos hacia atrás. Tras ello, lo agarró del cuello para sujetarle la cabeza y le da con la mano derecha puñetazos en la cara.

Según el escrito, el golpe provocó que la víctima cayera al suelo entre dos coches quedando totalmente inmóvil, boca abajo, con los pies sobre el bordillo y el resto del cuerpo en el asfalto. Y una vez que la víctima está en el suelo «sin posibilidad de defensa alguna y a merced total del acusado, Alberto J. le propina un pisotón en la cabeza quedando aparentemente sin conocimiento en el suelo».

Finalmente, mientras que la víctima está tendida en el suelo sin aparente conocimiento, el acusado abandona el lugar de los hechos emprendiendo su huida a la carrera en dirección a su domicilio, lo que según el abogado denota «un desprecio total por la vida de esta persona».

El letrado insiste en que «la agresión no solo fue con violencia y buscando el mayor daño posible sin posibilidad de reacción por parte de la víctima, como lo demuestra el hecho que la primera patada fue de forma súbita, sino también un claro ejemplo de que la ahora parte contraria sabía perfectamente cómo hacer daño y donde hacerlo con los golpes en la cabeza y, sobretodo, el pisotón que da en la cabeza cuando la víctima ya estaba en el suelo indefensa por todos los golpes anteriores».

A consecuencia de la agresión, Iván fue trasladado al Hospital del Henares de Coslada. Se le realizó un TAC cerebral donde se objetiva: Hematoma agudo en ganglios basales derechos abierto al sistema ventricular; fractura de la pared medial de la órbita izquierda con hundimiento de la misma y fractura del suelo orbitario izquierdo con probable atrapamiento del recto inferior.

Dada la gravedad de las lesiones ese mismo día es trasladado al Hospital de la Princesa donde ingresó en la Unidad de Cuidado Intensivos (UCI) en estado crítico con pronóstico grave. El día 15 de noviembre de 2020 Iván fallece por muerte encefálica.

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Sucesos | Velilla de San Antonio

Los forenses ratifican que el vecino de Velilla murió por la intensidad de los golpes en la cara o «un patadón»

  • La fiscal mantiene su solicitud de condena de 12 años de cárcel y la familia de 25 años

Los forenses que practicaron la autopsia de Iván Vaquero, el vecino de Velilla que falleció de una paliza mortal el 15 de noviembre de 2020, han ratificado en la vista oral la etiología homicida de la muerte a consecuencia de una hemorragia provocada por los fuertes golpes que recibió en la cara o incluso por un «patadón» en la cabeza.

El juicio contra Alberto Jurado, de 26 años, se ha retomado este lunes en la Audiencia Provincial de Madrid con la prueba pericial, clave para determinar si se produjo un homicidio doloso o imprudente al mantener la defensa que los golpes no produjeron el daño cerebral.

En la sesión, las partes han anunciado los informes finales, adelantando la fiscal que mantiene su petición de 12 años de cárcel por homicidio intencionado. La acusación particular eleva a 25 años de cárcel la petición por asesinato, mientras que la defensa pide dos años y medio por homicidio imprudente, con la atenuante de reparación del daño al haber consignado parte de las indemnizaciones a la familia.

El abogado de la familia, José Luis Vegas, califica los hechos de asesinato al no poder defenderse la víctima de la agresión al recibir golpes ante los que no puedo reaccionar.

La paliza que desembocó en la muerte de Iván se inició después de que el homicida le recriminara unas pintadas que había hecho en su portal contra el exmarido de su pareja, con quien había roto días antes.

El acusado sostiene que le propinó una patada en el costado y dos puñetazos en la cara, si bien niega que le rematara en el suelo con un pisotón, tal y como manifestaron la semana pasada varios menores que presenciaron la agresión.

FUERTES GOLPES

Los especialistas en Forensía han expuesto al tribunal que llamaba la atención los golpes que presentaba en la zona craneal, sobre todo en el lado del ojo izquierdo. «Tenía los huesos que rodean el ojo rotos y eso solo se puede producir con un fuerte puñetazo, no uno habitual, o un patadón», ha subrayado una de las expertas.

Apuntan a la posibilidad de que Iván recibiera un «patadón» que pudo no impactarle directamente en la cabeza pero le provocara un hematoma en la cara por el movimiento del encéfalo a nivel interno.

El resto del cuerpo también presentaba contusiones, siendo uno de los más grandes en la cadera izquierda por la fuerte patada que le dio el acusado en el costado. «Los golpes tuvieron que ser de gran intensidad», han destacado.

En concreto, el informe de autopsia ratificado concluyó que la etiología de la muerte era «violenta de tipo homicida» como consecuencia de «una hemorragia cerebral aguda» derivada de los fuertes golpes que recibió, sobre todo en la cabeza ante la presencia de multitud de hematomas.

MALFORMACIÓN CEREBRAL

La defensa mantiene que la muerte se produjo por una hemorragia debido a una malformación arteriovenosa cerebral, por lo que se trataría de un homicidio imprudente. Frente a ello, los expertos insisten en que el sangrado por el cuadro hemorrágico se produjo por los golpes y no por la malformación.

En la pericial de parte, los peritos del Instituto Nacional de Toxicología han descartado que la hemorragia se produjera por los golpes que recibió en la cara, apuntando a que se produjo un sangrado debido a una malformación cerebral a consecuencia de una subida de tensión.

«Las lesiones basculares eran un poco dudosas. La ruptura de la malformación arteriovenosa se produjo por una subida de tensión, algo que pudo ocurrir en la pelea. Los golpes no fueron suficientes para causar el daño cerebral», ha dicho el perito de parte.

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Los testigos del crimen de Velilla declaran que Iván no pudo defenderse y que le dio «un pisotón» en el suelo

Los menores que presenciaron el crimen de Iván Vaquero, el vecino de Velilla de San Antonio que murió el 15 de noviembre de 2020 de una paliza mortal, han declarado en el juicio que la víctima no pudo defenderse por la rapidez del ataque y que el acusado le remató en el suelo con un pisotón en la cabeza.

El juicio contra Alberto Jurado, de 26 años, arrancó ayer con un jurado popular en la Audiencia Provincial de Madrid tendrá que determinar si el crimen encaja en un homicidio intencionado, imprudente o en un asesinato, como pide la familia del fallecido. Mañana será la prueba pericial.

Iván Vaquero, de 40 años, falleció en el Hospital de La Princesa tras recibir una paliza por parte del acusado. La pelea se inició después de que el homicida le recriminara unas pintadas que había hecho en su portal contra el exmarido de su pareja, con quien había roto días antes.

La primera en comparecer en la sesión ha sido Maite, exnovia del acusado. Entre lloros, ha relatado que en el transcurso de una discusión, su exnovio propinó a Iván una patada en el costado y dos puñetazos. «Cayó entre dos coches y nos fuimos. No le siguió pegando», ha dicho.

Tras el ataque, subieron a casa de Alberto y él estaba paralizado. «Vi por la ventana que esta persona estaba tirada y bajé. Le escuché roncar y se lo llevó la ambulancia. Alberto tenía miedo y estaba blanco, en shock», ha narrado la joven.

Según su relato, quiso entregarse a la Guardia Civil pero le dio miedo «decir lo que había pasado». «Estuvo días tomando Lexatín esperando a que alguien fuera a por él», ha contado. Fue detenido tres días después.

«UN PISOTÓN» EN EL SUELO

Los menores que presenciaron el ataque han narrado al tribunal la secuencia de los hechos desde que Iván y Alberto se encaran por las pintadas de amor en el portal del encausado. Tras los golpes, de los que no pudo «reaccionar», Iván cayó de plomo contra el pavimento.

Los jóvenes han manifestado que el fallecido iba en mal estado y «estaba bebido», sin poder reaccionar a los golpes del agresor, una patada en el costado izquierdo y dos puñetazos, por su rapidez.

«Su novia le decía que parase, que se calmara. Él se quitó la chaqueta y le golpeó. Corrió y le dio una patada con fuerza», ha relatado uno de los testigos.

Dos menores sostienen que, tras caer la víctima entre una furgoneta y un coche, Alberto le propinó un pisotón. Uno mantiene que le dio en la cabeza y otro que le pisó la espalda al estar boca abajo contra el suelo. Un tercero afirma que el acusado dio un salto y le propinó una patada, dejando en el aire si fue o no cuando la víctima se encontraba ya en el suelo.

El abogado José Luis Vegas, que defiende a la familia, solicita una petición de cárcel de 25 años por un delito de asesinato al considerar que el fallecido no tuvo opción de defenderse, dado que el asesino le remató en el suelo con una patada en la cabeza.

La defensa de Albero solicita que se le condene a 2 años y medio por un delito de lesiones dolosas e concurso ideal con un homicidio imprudente. Alega que su cliente tenía intención de lesionar y no de matar, por lo que tiene que «pagar por lo que hizo y no por lo que no hizo».

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