Sáb 25 mayo 2024
00 : 32
04 Abr 2024
30 May 2024

La obra podrá verse todos los jueves de abril y mayo a las 20.00 horas en Nave 73

La dramaturga, actriz, cantante y directora Lucía Trentini regresa a la cartelera con ‘Elektra, bizarra y doméstica opereta para cocina’, una versión libre inspirada en la tragedia de Eurípides que representará todos los jueves de abril y mayo en la madrileña Nave 73 y en la que abordará temas como la sexualidad, la feminidad y la justicia.

Tras sus anteriores trabajos, ‘Criaturas domésticas’ y ‘Música de fiambrería’, Lucía Trentini asume el reto de abordar una tragedia clásica desde una perspectiva «contemporánea y desenfadada», subrayan los promotores de esta obra en la que la autora y directora interpreta el montaje junto a Gloria Albalate.

Una cocina diseñada por Bibiana Cabral es el espacio escénico que acoge esta opereta, una suerte de cuadrilátero de lucha donde las dos protagonistas ironizan sobre el lugar que se le ha adjudicado a la mujer a lo largo de la historia.

La obra se desarrolla durante el 37 cumpleaños de Elektra, quien aún no visualiza su independencia. La anti-heroína, sumida en la precariedad, se ve obligada a convivir con su madre en un apartamento céntrico donde vive el luto y se lamenta por la muerte de su padre mientras espera la llegada de Orestes para vengarse.

En la cocina, mientras preparan un pastel, Elektra fracasa constantemente en el intento de asesinar a su madre, como lo impone el mito, y fantasea hundida en la depresión con su propia muerte.

El paso del tiempo, la muerte de la juventud, la visualización de una vejez pobre y solitaria, la renuncia a la maternidad y la pérdida de la fertilidad son una constante en las discusiones de madre e hija, que se estructuran en un combate de 10 asaltos con su prólogo y apoteosis.

El escenario de la tragedia

La cocina es en este caso el espacio donde se desarrolla la tragedia, donde los personajes salen y entran desdoblándose en las propias actrices que cuestionan las palabras del autor. La cocina es también el instrumento para llevar adelante esta opereta, y una burla irónica al lugar al que se le ha adjudicado a la mujer a lo largo de la historia. Elektra y su madre, Clitemnestra, son absolutamente irreverentes, manifiestan explícitamente su incapacidad para la cocina y utilizan los utensilios para la venganza y para la musicalización de sus discursos.

En la cocina, en un mano a mano junto a su madre Clitemnestra, ambas mujeres tienen la oportunidad de entrar en diálogo y reflexionar acerca de este destino impuesto y la fatalidad como consecuencia.

La opereta es tomada como punto de partida para esta obra, género que la acerca a una contemporaneidad, que intercala partes con diálogos hablados, así como cantadas y con una fuerte presencia instrumental.

Esta idea pretende narrar una historia de carácter absurdo, subrayan sus responsables, con un ritmo «ágil» que entremezcla diálogos, monólogos, canciones, y descripciones que dan a la pieza un recorrido inesperado.

Actrices y protagonistas de esta tragedia se desdoblan continuamente entre el rol de actrices y personajes. Interpelan sus propias ideas, entran y salen de el campo de batalla, como en una pelea de boxeo de gestos, emociones y palabras.