Mar 28 mayo 2024
05 : 18
Cultura | Alpedrete

Ruth Gabriel: “Con la cantidad de mierda que recibimos en la profesión, me he quedado nueva reivindicando a estas mujeres”

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La actriz publica, junto con la editorial Libros de las Malas Compañías, su nuevo libro titulado “Mujeres de cine”

La obra homenajea a 30 actrices nacidas entre 1900 y 1965 que fueron y serán grandes referentes de nuestro cine

En un momento en el que aún se discute si las mujeres artistas tienen derecho a formar parte de los certámenes importantes o incluso del Canon con mayúsculas, Ruth Gabriel llega con un homenaje a las grandes de la interpretación

Hace unos días y con motivo del día del libro, se publicó un articulito terrorífico en el digital de El Mundo firmado por la escritora Aloma Rodríguez que titulaba: El gran debate del boom de las escritoras españolas: «No es que haya más que antes, sino que ahora el mercado las premia».

La premisa: que los premios se los están dando a las mujeres por ser mujeres. Ahí se ponga de ejemplo el despropósito de Carmen Mola o a escritoras jovencísimas cuyo éxito pica, imagino, a quienes no han tenido tanto reconocimiento. Más allá de lo clasista que es calificar directamente como “baja literatura” todo aquello que se venda bien, porque si gusta a las masas no puede formar parte de lo culto. Más allá de la rabieta infantil que se infiere en el artículo, de la misoginia interiorizada que implica el “yo no soy como las demás niñas” o en este caso “yo no soy como las demás escritoras”, está el hecho de que el supuesto “boom de las escritoras españolas” no está ni cerca de considerarse buena literatura.

En un país en el que las mujeres artistas, escritoras, científicas o filósofas ocupan en torno a un 10% del currículo de los estudios oficiales obligatorios, resulta irrisoria la preocupación porque la “poca calidad” de los textos de las mujeres estropee en algo el canon literario. Su canon literario. El de los hombres.

Mientras dure la fiebre por consumir «literatura femenina», que hagan todo el dinero que puedan, solo falta. Y si ya además intentan introducir en el canon a las grandes artistas, escritoras o científicas de todos los tiempos, bienvenidas sean mil veces.

Mujeres de cine

El caso que nos ocupa, la publicación del libro Mujeres de cine de la actriz Ruth Gabriel, es paradigmático porque se trata de la hija de una de las grandes de la literatura: Ana Rossetti; porque encierra un trabajo de investigación que reconoce la vida y obra de 30 grandes actrices del siglo XX y porque sirve de puente entre el pasado y el futuro.

Por ejemplo: el pasado jueves 25 de abril de 2024 se presentó el libro Mujeres de cine en la meca del cine madrileño, en la librería Ocho y Medio de la capital. En representación de una de sus protagonistas (Asunción Balaguer) iba a acudir su hija, Teresa Rabal, que finalmente no pudo asistir porque el Ayuntamiento de Alpedrete, en cuyo gobierno se encuentra VOX en coalición con el PP, había decidido retirar el nombre de su madre del centro cultural del municipio. El Centro Cultural Asunción Balaguer de Alpedrete probablemente pase a llamarse, en un futuro cercano, “Centro Cultural La Cantera”. Y así la historia sigue su curso, entre los “peligros” de la moda feminista y la preocupación por el Canon literario.

Entrevista a Ruth Gabriel

Ruth Gabriel es actriz, productora y escritora. Escritora con la boca chiquita, porque como hija de la gran Ana Rossetti el título, a veces, se le hace bola. Ruth Gabriel es resuelta, sonriente, trabajadora, agradecida. Tiene claras sus referentes y ha investigado de la mano de una editorial independiente, que no grande y mainstream, sino pequeña y defensora de la tradición oral, la “vida y milagros” como dice ella de 30 grandes del cine.

P. Ruth Gabriel, reúnes en este libro la historia de 30 mujeres, de 30 actrices. ¿Cómo lo enfocas? ¿Cómo resumes tanta vida y tanta obra en un libro?

R. Es difícil porque muchas de ellas tienen tantísimas cosas que contar… que tenía que ir cortando porque era imposible cubrirlo todo. Con algunas he tenido verdaderos problemas. Pero, al fin y al cabo, la pregunta era: ¿qué quiero contar?

Y lo que quiero contar es esa capacidad, que a mí me enseñaron mis padres, de aprender a través de la admiración. De la admiración a un talento, a una valentía, a una coherencia, a un recorrido, a una sabiduría… a cualquiera de estas cosas. Esto es lo que he intentado hacer, con toda mi alma y de la manera más concreta posible. Para que se pudiera transmitir bien.

P. Has acotado al final a las nacidas hasta 1965 ¿por qué cortas aquí? ¿hay un motivo o es simplemente necesidad de decir tengo que terminar esto en algún sitio?

R. Un poco por las dos cosas. Por un lado, había que terminarlo en algún sitio. Por otro, no quería realmente meterme con mis contemporáneas. Porque sabes, era una presión que, a lo mejor es un poco absurda, pero de pronto decir “pongo a esta y no pongo a la otra”… no podíamos tener 100, claro. Luego también quería acotar en las que yo tenía como referentes inmediatos en aquella época. Cuando empezaba y soñaba con ser tan grande como ellas.

P. ¿Qué historia te ha gustado más contar o investigar?

R. Investigarlas todas. Porque haciendo el trabajo de investigación, lo que me ha entusiasmado es verlas en el contexto histórico. Cómo eran esas mujeres en esa época, con esos retos que tenían que superar que no siempre han sido fáciles.

Y luego más allá de que fueran mujeres, también como gremio… En esos momentos pilla la huelga de actores y muchos de ellos estuvieron reivindicando, llegando a ser apresados o metidos en listas negras. Es una época fascinante y maravillosa. Lo difícil ha sido tener que acotar. Tenían que ser 30 y hay algunas que, dolorosamente, he tenido que dejar fuera.

En alguna ocasión, como es el caso de mi adorada Margarita Lozano, por una sencilla razón, y es que ella no contaba nada de su vida. Yo he estado con ella de gira año y pico y no contaba nada. Contaba cosas… era muy culta, brutalmente sensible, emocional… pero no contaba cosas realmente de su vida o de quién era ella. Entonces era imposible poder transmitir ciertas cosas.

P. Me imagino que si era tan reservada tampoco le hubiese gustado aparecer en un libro que indaga en su vida personal

R. Pues yo imagino que la gente que es así de privada lo es por algo, efectivamente. Y si, yo he procurado respetar todo lo que decían las actrices en sus propias entrevistas. Porque si bien me ha gustado mucho leer, sobre todo me ha gustado ver las entrevistas donde yo las escuchaba a ellas hablar, cómo se expresaban y cómo manifestaban su visión sobre ellas mismas.

Me decías que la investigación no es precisamente tu fuerte. ¿De dónde viene este síndrome de la impostora?

Pues un síndrome de la impostora de libro… y del libro tengo (risas). Como te comentaba antes, yo soy hija de una de las grandísimas escritoras de este país que es Ana Rossetti, entonces esto pone una presión… Porque claro, yo miro a mi madre y entiendo que si algo me ha enseñado es a valorar la palabra, el sentido de la historia. Esa herramienta sí que la tengo. Entonces qué pasa, que de primeras digo que no y de pronto veo las ilustraciones de Fraules y pienso que, si no lo hago yo, lo va a hacer otra y digo: sí. Quiero meterme en este charco sí o sí.

¿Cómo va ese síndrome de la impostora ahora? Una vez publicado el libro

Ay estoy feliz. Estoy feliz porque lo he hecho y además he sido muy honesta. He dejado ahí todo mi amor y toda mi admiración y creo que eso es necesario. Ha sido algo que también me ha servido a mí de decir qué bien, con la cantidad de mierda que recibimos en esta profesión, que si las redes sociales metiéndose contigo, que si todo el mundo opinando, que si todo el mundo dejándote claro que no eres suficiente… de pronto decir oye, que estas mujeres tienen poderío, que les debemos tanto. Me he quedado nueva reivindicando todo esto.

¿Cómo ha sido publicar con “Libros de las malas compañías”? Que decíamos que era esta editorial de Ana Cristina Herreros. Porque ellas tienen una sección precisamente dedicada a reivindicar a mujeres de la historia.

Libros de las malas compañías es una editorial muy pequeñita pero que lo cuida todo como si cada libro fuese un bebé. Lo cuidan con un amor, con una dedicación… brutal. Utilizando unos materiales increíbles. Invierten realmente en la calidad de sus libros y de sus contenidos. Son libros que tienen algo que a mí me encanta. Una parte es literatura infantil, pero luego tienen otra parte con un espectro inmenso que tiene muchas edades y que busca relatos que están a punto de perderse. De cualquier país del mundo: África, Europa del este, Latinoamérica… buscan esa tradición de cuentacuentos que es tan delicada hoy en día porque si no se publica en algún sitio desaparece. Son las historias que nos unen y las que hacen que florezca ese sentimiento de pertenencia.

Además, utilizan materiales reciclados, son respetuosas con el medioambiente, son todo mujeres…. Y, sobre todo, yo me he sentido súper mimada. Muy querida y acompañada. Es una editorial que hay que seguir muy de cerca.

Decías que no querías meterte con tus contemporáneas y vengo aquí ahora a hacer que te metas con tus contemporáneas. Pero en el buen sentido. Dime algún nombre que creas que podría estar en lo que será el Canon del futuro.

Bueno, hay mucho que hablar de mi gemela de nacimiento en el cine que es Candela Peña. Siempre digo que Días contados fue la peli que me parió y no pude empezar con mejor compañera que ella. Verla trabajar es verdaderamente alucinante y emocionante. Tiene recursos de mil tipos, es brutal en la comedia, una clown extraordinaria y luego tiene una profundidad en el drama que es espeluznante. O sea, realmente todo lo que hace te deja con una sensación a flor de piel bastante bestial. Está en un momento además profesional espectacular y me alegro tanto…

Pero bueno, hay un montón ahora de nombres que van saliendo con una fuerza increíble. Me fascina también Laia Costa que lo hace todo desde un lugar de serenidad muy bonito, muy auténtico y muy brutal. Somos muchas. Ahora, afortunadamente, no tenemos miedo de que nuestros padres nos digan que no nos podemos dedicar a esto y estamos muy bien preparadas, muy por la labor de trabajar al 100% y de entregarnos al 100%.

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