Colmenar Viejo cortará dos kilómetros de la M-697 para exigir una movilidad digna el 22 de marzo
La protesta reclama refuerzos en transporte público y soluciones con plazos concretos ante el colapso viario y ferroviario
La Asociación de Vecinos por Colmenar Viejo y la plataforma ciudadana M-50 Ya han convocado una manifestación el próximo 22 de marzo que implicará el corte de dos kilómetros de la M-697 en sentido Madrid. Bajo el lema ‘Movilidad digna para Colmenar Viejo y su comarca’, la protesta busca visibilizar el “continuo colapso” que sufre la zona.
La movilización pondrá el foco en la mejora de la M-607, el cierre norte de la M-50, el refuerzo del transporte público por carretera y el deterioro del servicio ferroviario.
Carreteras saturadas y exigencia de planes de contingencia
Los convocantes denuncian la saturación constante de la M-607 y reclamarán el refuerzo del transporte público durante las obras del tercer carril, así como la puesta en marcha de planes de contingencia eficaces que minimicen el impacto en los desplazamientos diarios.
Además, exigen que los anuncios institucionales sobre estudios de nuevas infraestructuras, como una posible conexión de Tres Cantos con la A-1 o la recuperación del cierre norte de la M-50, se traduzcan en medidas reales, con plazos concretos y recursos suficientes.
Denuncia por el deterioro de la línea C-4
La protesta también servirá para denunciar el “grave deterioro” del servicio de Cercanías en la línea C-4, con continuas incidencias, retrasos y supresiones. Los vecinos critican la falta de información en tiempo real y la ausencia de alternativas suficientes para los usuarios.
La asociación recuerda que esta situación afecta de forma reiterada a quienes dependen a diario del tren para acudir al trabajo o a sus centros de estudio. En este contexto, han reclamado en varias ocasiones el refuerzo de autobuses lanzadera hacia la estación de Renfe de Colmenar Viejo en momentos de mayor incidencia ferroviaria.
La movilidad como derecho
El presidente de la asociación, Daniel Borona, ha valorado positivamente las reuniones institucionales y los estudios técnicos abiertos para abordar el problema, aunque sostiene que la coincidencia de estos anuncios con la convocatoria de la movilización “no es casualidad”.
Borona defiende que la presión social, canalizada de forma orgánica y pacífica, ha sido determinante para reactivar compromisos y acelerar respuestas. A su juicio, la movilidad no es solo una cuestión técnica o de infraestructuras, sino un derecho vinculado a la igualdad de oportunidades y al acceso efectivo al empleo, la educación y la sanidad.
