El vestíbulo de Centro Danza Matadero se transforma con el mural inmersivo de SUSO33, 'Las paredes danzan'
El artista urbano SUSO33 convierte el acceso a la Nave 11 en una experiencia visual que anticipa el lenguaje escénico de la danza
El espacio escénico de Centro Danza Matadero incorpora una nueva intervención artística firmada por el creador urbano SUSO33, una de las figuras destacadas del arte urbano contemporáneo y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2025.
La obra, titulada Las paredes danzan, redefine el vestíbulo de acceso a la Nave 11 como un entorno inmersivo en el que arquitectura, cuerpo y movimiento se integran en una experiencia previa a la función escénica.
Un vestíbulo convertido en espacio escénico inmersivo
La intervención transforma el tránsito hacia la sala en una experiencia sensorial continua. El mural establece un diálogo directo con el edificio y plantea el acceso como una antesala artística de la representación.
El objetivo es diluir la frontera entre espacio funcional y creación escénica, generando una atmósfera donde el espectador se introduce progresivamente en el lenguaje de la danza.
Cuerpos en movimiento y lenguaje del trazo
La obra representa figuras danzantes a través de líneas continuas y gestos pictóricos que evocan dinamismo, ritmo y musicalidad. Estas formas construyen una narrativa visual basada en el movimiento corporal.
El resultado es una composición donde el vacío, la energía y la continuidad del trazo funcionan como una coreografía visual desplegada sobre el muro.
Referencias a la historia de la danza y la cultura visual
Las paredes danzan integra alusiones a distintas disciplinas de la danza y a figuras relevantes de su evolución histórica, incorporando un enfoque expresivo y técnico dentro de la composición mural.
La pieza establece un puente entre tradición escénica y lenguaje contemporáneo, trasladando referencias coreográficas al plano visual.
Inspiración filosófica, rupestre y urbana
Para esta creación, SUSO33 toma como referencia ideas de Pascal Quignard recogidas en El origen de la danza, donde se relaciona el cuerpo con el cosmos y el movimiento.
La obra también dialoga con el arte rupestre, la simbología de la cueva y el concepto de la cuarta pared, además de incorporar la influencia de la cultura urbana y del trabajo de Henry Chalfant en la relación entre grafiti, danza y cultura hip hop.
Un mural entendido como coreografía visual
El artista define la obra como una construcción visual donde cada trazo actúa como una frase coreográfica. El espacio se convierte así en una partitura de cuerpos en movimiento.
Según el propio creador, la intención es generar una estética sobria en la que la musicalidad visual estructure la experiencia del espectador.
SUSO33 y su vínculo con la danza y las artes escénicas
SUSO33 es una de las referencias del muralismo y el arte urbano en España. Su trayectoria abarca pintura de acción, instalación, performance, videoarte y escenografía.
Su obra forma parte de colecciones de instituciones como Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Thyssen-Bornemisza, Artium, CaixaForum y el Bronx Museum.
Su relación con la danza se extiende a más de cincuenta proyectos escénicos con instituciones como el Teatro Real, el Centro Dramático Nacional y la Compañía Nacional de Danza, además de colaboraciones con artistas como Sara Baras, Nacho Duato y Rocío Molina.