Sara Jiménez llega a Matadero con ‘Ave de Plata’, una pieza que baila entre la vida y la muerte

La bailarina y creadora Sara Jiménez Madrid aterriza en Matadero Madrid con Ave de Plata, un montaje que se mueve entre lo terrenal y lo espiritual, entre el fin y la posibilidad de empezar otra vez. La pieza podrá verse el 7 y 8 de noviembre dentro de su gira internacional, que ya ha pasado por Países Bajos y Chile.

Con la codirección escénica de Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola, la música original de Miguel Marín (Árbol) y textos de Enrique Fuenteblanca, Ave de Plata se presenta como un territorio donde la danza dialoga con el teatro y la música contemporánea.

El cuerpo como pensamiento

Jiménez usa su cuerpo como si fuera una idea en movimiento. Dice que cada gesto, cada respiración, funciona como una forma de pensar. El verso de Fernando Pessoa —“hilos de plata rara bajo tilos sentimientos inútiles”— es el hilo conductor de una coreografía que gira en torno a la muerte, el amor y la celebración de seguir vivos.

“La obra está cargada de referencias visuales y literarias”, comenta la artista, que encuentra en el arte una manera de mirar la pérdida desde otro lugar, más luminoso, más humano.

Una gira que no deja de volar

Después de presentarse en el Festival Ciutat Flamenco de Barcelona, Ave de Plata cruzó el Atlántico para bailar en escenarios de Utrecht, Arica, Iquique y Concepción. Ahora, Madrid se convierte en la siguiente escala de una gira que sigue creciendo.

Una creadora con voz propia

Nacida en Granada, Jiménez ha construido una carrera que transita entre el flamenco y la experimentación escénica. Ha firmado piezas como Fandango18, Tápate niña o Variación a tempo y ha trabajado junto a artistas como Eduardo Guerrero, Estévez & Paños o el Ballet Flamenco de Andalucía.

Su trayectoria reciente incluye Adioses y Musa mía, además de esta Ave de Plata, por la que recibió el Premio a Mejor Intérprete de Danza 2024 de la Asociación PAD y una nominación a los Premios Max.

Una cita con la emoción

El Centro Danza Matadero acogerá dos únicas funciones de una obra que no deja indiferente. Un viaje entre el silencio y la música, donde cada paso de Sara Jiménez parece recordar que bailar también es una forma de sobrevivir.