'Rompientes' habla de migración y rupturas de pareja en el nuevo estreno de La Abadía

Fernando Guallar y Rebeca Hernando en 'Rompientes', del Teatro de La Abadía. Imagen: ©javiernaval

José María Esbec dirige este texto del belga Paul Verrept sobre migración, culpa y ruptura emocional

 

El Teatro de La Abadía estrena el próximo 5 de marzo Rompientes, un texto del dramaturgo belga Paul Verrept que aborda la tragedia de las personas refugiadas desde un ángulo íntimo y perturbador: la ruptura de un matrimonio tras la aparición de varios cuerpos sin vida en la playa frente a su vivienda.

Dirigida por José María Esbec e interpretada por Fernando Guallar y Rebeca Hernando, la obra podrá verse hasta el 22 de marzo en coproducción con Lazona. El 11 de marzo se celebrará un encuentro con el público tras la función.

Una tragedia íntima que nace del horror colectivo

Rompientes no plantea el drama migratorio desde la épica ni desde el discurso político directo, sino desde el impacto emocional que provoca en quienes observan la tragedia desde la distancia. La aparición de cadáveres de personas que huían de sus países en busca de una oportunidad en Occidente abre un abismo en la relación de la pareja protagonista.

La casa idílica con vistas al mar deja de ser un refugio. El paisaje, antes símbolo de plenitud, se convierte en un espacio insoportable que dinamita la estabilidad emocional y revela grietas profundas.

Dos monólogos para evitar el juicio fácil

La obra se estructura en dos partes. En Pleamar, una mujer relata cómo esa realidad irrumpe en su vida cotidiana y transforma su relación. La segunda pieza, La huida, fue escrita posteriormente por Verrept con la intención de evitar una lectura simplista entre víctimas y culpables.

El autor ha subrayado que no pretende ofrecer lecciones morales ni caer en el paternalismo del primer mundo ante la tragedia. Al contrario, reconoce la incomodidad de intentar comprender el dolor ajeno y cuestiona la facilidad con la que la sociedad contempla estas imágenes sin empatizar.

En esta segunda parte, el refugiado adquiere un papel más activo, convirtiéndose en un elemento de impulso e incluso de posible salvación dentro del conflicto dramático.

Una puesta en escena desde la visceralidad

Fernando Guallar y Rebeca Hernando en 'Rompientes', del Teatro de La Abadía. Imagen: ©javiernaval

José María Esbec explica que la propuesta escénica parte de la emoción y la visceralidad para interpelar al espectador. Los personajes, sin nombre propio, funcionan como voces que representan dos perspectivas enfrentadas de una misma realidad.

Fernando Guallar destaca la importancia del equilibrio inicial de la pareja para comprender la fractura que desencadena el conflicto. Rebeca Hernando subraya que se trata de un texto que “remueve” y obliga a posicionarse, hasta el punto de que la persona con la que se compartía una fusión emocional deja de reconocerse como tal.

El 11 de marzo, tras la función, el equipo artístico participará en un encuentro con el público, una oportunidad para profundizar en las claves del montaje y dialogar sobre las cuestiones que plantea la obra: migración, responsabilidad, empatía y ruptura.