Una muestra recorre la historia de la porcelana del Buen Retiro con piezas únicas hasta junio
La Comunidad de Madrid ha inaugurado una exposición dedicada a la porcelana de la Real Fábrica del Buen Retiro, una de las manufacturas más emblemáticas del siglo XVIII. La muestra reúne más de 70 piezas y puede visitarse de forma gratuita en el Centro de Interpretación de Nuevo Baztán hasta el 7 de junio.
El recorrido permite descubrir la evolución de esta producción, desde sus influencias europeas hasta su desarrollo en la corte española, a través de obras procedentes de importantes colecciones museísticas.
Un viaje por la porcelana europea y madrileña
La exposición, comisariada por María de los Ángeles Granados Ortega, arranca con piezas de centros pioneros como Meissen y Capodimonte, referentes en la producción de porcelana en Europa. A partir de ahí, el itinerario se adentra en la manufactura madrileña.
Entre los objetos expuestos destacan servicios de mesa, esculturas, floreros y jarrones elaborados en porcelana tierna, destinados en exclusiva a la corte hasta finales del siglo XVIII, cuando comenzó su comercialización pública.
También se incluyen piezas realizadas con porcelana dura, resultado de los avances introducidos en 1804 por Bartolomé Sureda, quien innovó al sustituir el caolín por sepiolita procedente de zonas como Vicálvaro y Vallecas.
De Nápoles a Madrid: el origen de la fábrica
La historia de la Real Fábrica del Buen Retiro está estrechamente ligada a la figura de Carlos III, quien antes de ser rey de España impulsó en 1743 la Real Fábrica de Porcelana de Capodimonte en Nápoles.
Cuando heredó el trono español en 1759, ordenó trasladar a Madrid tanto los materiales como a buena parte de los artesanos italianos. Así nació en 1760 la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro, ubicada en los jardines del palacio homónimo.
Este enclave, conocido como la Fábrica de la China, se convirtió en un símbolo del refinamiento de la corte y del auge de la porcelana en la vida aristocrática del siglo XVIII.
Un legado que aún deja huella en Madrid
Hoy, el espacio que ocupó la fábrica en el parque de El Retiro alberga la glorieta del Ángel Caído. Sin embargo, su legado sigue presente gracias a investigaciones arqueológicas y estudios impulsados por la Comunidad de Madrid.
Las campañas realizadas en los años noventa permitieron localizar restos de sus infraestructuras, mientras que un proyecto posterior identificó más de 16 yacimientos de donde se extraían los materiales necesarios para la producción.
Esta exposición no solo recupera piezas de gran valor artístico, sino que también reconstruye la historia de una de las manufacturas más importantes de la Europa ilustrada.
