La calle del Oso marca el inicio de las fiestas de San Cayetano con el pregón de los vecinos y vecinas
El pregón de las fiestas castizas rinde homenaje a los vecinos que mantienen viva la esencia del Madrid más popular
Desde hace más de cuatro décadas, los vecinos de la calle del Oso, en pleno distrito Centro, son protagonistas de una de las tradiciones más queridas y vivas de Madrid. Este martes, dieron el pistoletazo de salida a las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y la Virgen de la Paloma con un pregón que fue mucho más que palabras: fue un homenaje a la identidad madrileña construida desde abajo, desde el vecindario.
El acto contó con la presencia del concejal del distrito Centro, Carlos Segura, y la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, que acompañaron a los protagonistas de este emotivo inicio de las fiestas, según informó el propio Ayuntamiento de Madrid.
Fiestas que son barrio, memoria y cultura compartida
Durante su intervención, los vecinos reivindicaron que las fiestas populares del mes de agosto en Madrid "no solo son una celebración, sino una herencia viva, tejida con manos vecinas". Así lo resumieron: “Esto lo construimos entre todos”, en referencia a quienes colgaron las primeras guirnaldas hace 45 años y a los que ya no están, pero cuya memoria sigue presente en cada flor de papel que adorna la calle.
“Lo popular también es cultura, y merece ser preservado con alegría y compromiso”, destacaron, agradeciendo el apoyo del Ayuntamiento y de la Junta Municipal de Centro para que la tradición siga creciendo año tras año.
Un homenaje al Madrid más auténtico
El pregón también sirvió como recordatorio del poder que tiene lo castizo para unir a madrileños de nacimiento y de adopción, sin distinción de edad, origen o creencias. “Las fiestas son historia, identidad y comunidad”, afirmaron los protagonistas, que han convertido su calle en uno de los símbolos del verano madrileño.
Las fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y la Virgen de la Paloma se extenderán durante trece días, llenando de vida balcones, plazas y calles con música, chotis, limonada y el sabor único de una ciudad que celebra su pasado con los ojos puestos en el futuro.