La Real Academia de San Fernando expone 'Bellezas de un mundo flotante', 77 grabados japoneses de la edad de oro

12 feb 2026 a 31 may 2026
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Exposiciones
Utagawa Sadahide (1807-1873) Cortesanas de la Casa Tamaya sita en Edo-machi icchōme. Serie ‘Aposentos temporales de Shin Yoshiwara’, 1843-1847. Imagen del Ayuntamiento de Madrid.
Utagawa Sadahide (1807-1873) Cortesanas de la Casa Tamaya sita en Edo-machi icchōme. Serie ‘Aposentos temporales de Shin Yoshiwara’, 1843-1847. Imagen del Ayuntamiento de Madrid.

Madrid acoge del 12 de febrero al 31 de mayo la exposición Bellezas de un mundo flotante en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (calle de Alcalá, 13). La muestra, organizada por la Calcografía Nacional y la Academia con apoyo del Ayuntamiento y colaboración de la Diputación de Zaragoza, reúne 77 xilografías de la edad de oro del grabado japonés, entre finales del XVIII y la primera mitad del XIX.

La delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, destacó la oportunidad de contemplar obras que capturan la belleza efímera y la sensibilidad de una cultura, y subrayó cómo estas piezas dialogan con la historia del arte occidental y con nuestra mirada contemporánea.

Maestros y obras de la edad de oro del grabado japonés

La exposición incluye obras de grandes maestros como Katsushika Hokusai, Kitagawa Utamaro, Utagawa Hiroshige, Utagawa Kunisada, Tsukioka Yoshitoshi y Uemura Shoen, primera mujer japonesa en alcanzar reconocimiento como artista. Sus grabados, enmarcados en la especialidad bijin-ga, representan cortesanas de alto rango y escenas de la vida cotidiana, combinando refinamiento estético y detalle cultural.

Técnica y contexto del grabado ukiyo-e

Los grabados fueron realizados mediante xilografía al hilo, un procedimiento que exigía precisión y colaboración entre ilustradores y entalladores, cuya identidad a menudo quedaba en segundo plano. Algunas estampas, incluidas las eróticas, eran alquiladas o regaladas como obsequios de buen augurio, mostrando la sofisticación de un arte altamente valorado.

Influencia en el arte occidental

Durante el siglo XIX, el grabado japonés despertó fascinación en Europa y fue referencia para artistas como Manet, Degas, van Gogh, Gauguin, Toulouse-Lautrec o Klimt, quienes integraron la sensibilidad y composición de los ukiyo-e en sus propias obras, consolidando el impacto de esta tradición en la historia del arte.