25N

Una casa de acogida en Cotopaxi, el nuevo proyecto de Paz y Desarrollo por el 25N

Matilde Camacho en una charla de Paz y Desarrollo.
Esta iniciativa quiere proteger a las mujeres rurales de esta zona de Ecuador de la violencia machista que sufren a diario 

Este proyecto está financiado por el Ayuntamiento de Madrid y gestionado por la Organización de Paz y Desarrollo

Noviembre se tiñe de morado. Y es que este mes gira en torno a una fecha muy señalada: el 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Múltiples Ayuntamientos de la Comunidad de Madrid han desarrollado -y desarrollan- durante este mes una gran variedad de actividades y talleres que giran en torno a la violencia que se ejerce hacia las mujeres. 

Con ello, cada año en numerosas ciudades de España se convocan diferentes manifestaciones. Este año Madrid, por ejemplo, será el escenario de dos manifestaciones para exigir el fin de la violencia y las desigualdades de género. Por un lado tiene lugar la marcha convocada por la Comisión 8M, y por otro, la organizada por Foro de Madrid contra la violencia a las mujeres. 

Cartel de la Manifestación para el 25N por Comisión 8M.

Con eventos como estos se quiere denunciar y poner el foco en la violencia que se ejerce -todavía- sobre las mujeres en todo el mundo y reclamar políticas en todos los países para su erradicación.

La lucha por conseguir erradicar esta violencia ejercida hacia la mujer es dura y difícil. Así nos lo hace saber Matilde Camacho, miembro de la organización Paz y Desarrollo.  El proyecto que se ha llevado a cabo cuyo nombre es Generar condiciones de vida dignas y resilientes para la reducción de la desigualdad de género desde la corresponsabilidad institucional y el empoderamiento económico, social y político de mujeres víctimas de violencia y sus dependientes de la provincia de Cotopaxi, Ecuador, ha estado financiado por el Ayuntamiento de Madrid en convenio con el gobierno provincial de Cotopaxi y la organización de Paz y Desarrollo. 

La iniciativa busca brindar herramientas a las mujeres para que vivan libres de violencia, así como fortalecer el sistema de protección, mejorar la cobertura de servicios, promover la autonomía económica con capacitación y empleo, garantizar los sistemas de protección y la implementación de una Casa de Acogida como espacio integral de atención.

Cotopaxi, zona rural y violenta para las mujeres

Cotopaxi es una región de Ecuador ubicada en el centro de este país y cuya población es mayoritariamente rural. “Es un territorio con una población rural bastante alta y también población indígena”, reseña Camacho. Debido a que la información la acaparan los núcleos urbanos desde Paz y Desarrollo, quieren poner el foco en las mujeres rurales, “las más olvidadas”. “A las mujeres rurales no les llega la información, no saben de políticas públicas ni del tema de violencia, la información no llega”, sentencia Matilde Camacho desde el otro lado del teléfono. 

Debido a esta desinformación, la cual tiene una serie de consecuencias, han visto conveniente que las mujeres de esta zona conozcan sus derechos y luchen por ellos: “lógicamente si estas mujeres no saben cuáles son sus derechos no los pueden exigir”. De ahí que el papel de grandes profesionales en educación y otras disciplinas como la médica o la psicológica, sean también esenciales. “A través de este proyecto se está logrado que se formen defensoras comunitarias para defender y estar vigilante del cumplimiento de los derechos de las mujeres en la zona rural”. 

La casa de acogida

La creación de una casa de acogida en donde poder dar protección e información a las mujeres de estas zonas rurales es el objetivo principal del proyecto que presenta Matilde Camacho. Y es que esta construcción se encuentra estratégicamente localizada para que de esta forma se “evita que lleguen los agresores”. 

Dar apoyo es otra de las tareas fundamentales que realizan. “Se les otorga con un sistema de protección integral que ayuda a las mujeres que están sufriendo violencia y se les capacita para que logren realmente salir de esa situación”, a lo que Camacho continúa: “se les capacita también en autoestima para que ellas logren empoderarse digamos y también hay una parte muy importante que es la sanación emocional”, finaliza. 

Parte emocional

Esta parte emocional es clave, ya que muchas de estas mujeres llegan a esta ubicación sin absolutamente nada. Además, a eso se le puede sumar que muchos de sus familiares no estén de acuerdo con su decisión y no las apoyen: “Por lo general las mujeres que llegan aquí lo hacen totalmente destrozadas”. 

Para conseguir que el ánimo de estas mujeres vaya sanando es importante crear una buena red de apoyo con importante personal con experiencia, así como actividades con las que se puedan ir sintiendo cada vez más cómodas e ir ganando autonomía. “No solo vienen destrozadas, como ya comenté, sino que además vienen anuladas debido a toda la violencia tanto física como psicológica que han estado recibiendo durante años”. 

Una fotografía de una marcha organizada por Paz y Desarrollo.

Actividades

Además de la terapia, a estas mujeres se les apoya en la capacitación sobre temas de emprendimiento. Un ejemplo de ello se ve en los talleres de horticultura y plantas medicinales que “les sirve como terapia o ocupacional y también les sirve como un espacio de aprendizaje para que después cuando salgan vayan con esos conocimientos y les sirva”, señala Camacho. 

La salud menstrual es otro de los temas con los que se trabaja en esta casa de acogida. Muchas de estas mujeres son víctimas de la pobreza menstrual por lo que han llevado a cabo un taller de toallas menstruales: “Las mujeres aprendieron a elaborar las toallas sanitarias de forma económica”. 

Matilde Camacho, junto con su equipo, nos atiende desde Zaragoza, ciudad en la que se encuentra divulgando sus conocimientos y proyectos como esta casa de acogida en Cotopaxi. También ha acudido a Madrid, ya que el Ayuntamiento de la capital es una de las instituciones que ha financiado este proyecto. Mientras, Camacho finaliza haciendo un llamamiento a que “hay que seguir luchando y tener esperanza” en cuanto a la erradicación de la violencia hacia la mujer se refiere.