ENCUENTROS CON LITERATURA

Estilo, tiempo y confesiones de Antonio Santos, el ilustrador que da vida a Dickinson en 'Dickinson y las violetas'

Imagen promocional de 'Dickinson y las violetas', de Jesús Marchamalo y Antonio Santos.
La ilustración de Antonio Santos acompaña al texto de Jesús Marchamalo en las biografías ilustradas de Nórdica

"Por casualidad y por consejo de un amigo", así empezó Antonio Santos a ilustrar historias para el mundo editorial. Este inicio, casual, es el inicio de muchas personas en el mundo de la ilustración. Las historias ilustradas se asocian, comúnmente, con los cuentos y fábulas infantiles. Sin embargo, Santos es el vivo ejemplo de que la ilustración es una manera de acompañar a la historia que cuentan las palabras. 

Antonio Santos estudió y se licenció en Bellas Artes y confiesa a este medio que, aunque siempre ha sido (y es) artista plástico, lo es de una manera "bastante marginal y fuera del mercado y de las tendencias que se llevan". 

Vender o no vender, esa es la cuestión

El trabajo de artista, o del sector cultural de un modo más general, no destaca por sus condiciones laborales. En 2023 un artículo del Observatorio Social de LaCaixa titulado ¿Cómo son las condiciones laborales y de vida de los artistas y profesionales de la cultura?señalaba que "más de la mitad de los profesionales [del sector cultural] perciben dificultades a la hora de vivir de su trabajo y la mayoría, el 80%, piensan que la sociedad desconoce la precariedad e irregularidad de este".

Ilustración de Antonio Santos del libro 'Dickinson y las violetas'.

Por estar "fuera del mercado", por el sector al que se dedica y por una conjunción de motivos, Santos se quejó de su situación a un amigo y él, firme, le preguntó: "¿Por qué no te metes en el mundo de los libros?". Ahora, el ilustrador afirma que así fue cómo empezó. "Le hice caso", asegura.

El estilo en la ilustración

Antonio Santos tiene, sin duda, un estilo propio. En la serie de libros biográficos que comparte con Jesús Marchamalo, autor de los textos, es muy fácil reconocer sus grabados. Esta colección de biografías ilustradas muestran una conjunción de un dúo que funciona: Jesús Marchamalo en el texto y Antonio Santos en la ilustración. Este 2025 se ha presentado en las librerías Dickinson y las violetas (Nórdica, 2025). 

Pero antes de Dickinson fueron muchos y muchas. Kafka, Hierro, Delibes, Zweig, Woolf... Esta colección de biografías de Nórdica se hace hueco en el mundo editorial y paulatinamente llega ya a las décima entrega con Dickinson como protagonista. 

Precisamente sobre los textos, Santos afirma a Madrid 24 horas que "le llegan muy pocos". Y señala que cree que es porque no tiene un "lenguaje muy comercial", aunque recalca que no lo dice en un sentido peyorativo. También sobre el estilo es contundente el ilustrador, ya que, en sus palabras, "en muchas ocasiones es fruto de una limitación", y añade que "acabamos teniendo un estilo cuando llevamos muchos años trabajando" aunque a él "le costó encontrarlo". 

Leer y releer al autor

"Me gusta, en estos libritos pequeños que hago con Marchamalo porque aprovecho para leer y releer todo lo que puedo sobre el autor o la autora", según desvela Santos. Estas biografías ilustradas editadas por Nórdica que llevan ahora a las librerías a Dickinson son , para el ilustrador, una oportunidad de lectura. De hecho, señala que a veces se mete tanto en el personaje que luego le cuesta salir de él y que le llega a "afectar mucho psicológicamente". Cuánto lee varía del trabajo, sin embargo, señala que empieza a hacerlo aproximadamente un año antes de la publicación del libro. 

Una vez tiene el texto de Marchamalo, ya ha realizado alguno de los grabados que quedarán en el resultado final. Sin embargo, añade algunos para acompañar al texto de una manera más directa. 

Con Dickinson ha sido un poco diferente, según afirma Santos que señala que "está muy intrigado". Aunque habitualmente lee varias biografías de cada autor o autora, en el caso de la estadounidense no hay demasiados datos biográficos publicados a los que haya podido acceder. Precisamente Dickinson no es una autora sencilla. Hija de personas cultas e influyentes, vivió toda la vida estudiando y se negó a seguir el camino de Dios. Por otra parte, tan solo publicó unos poemas en vida, y a partir de los cincuenta años se volvió más obsesiva. 

Emily Dickinson se encerró a escribir, y poco salió de su habitación. Su único objetivo pasó a ser su producción poética. Este cúmulo de hechos son los que Antonio Santos comprende, pero por los que, según sus palabras, se siente intrigado. 

La habitación propia de Dickinson

Ilustración de Antonio Santos del libro 'Dickinson y las violetas'.

En la ilustración, los detalles, y estas pinceladas biográficas son las que marcan los escenarios del resultado. Antonio Santos acoge a esa habitación que sirve de encierro para Dickinson como uno de los escenarios principales para sus grabados. Para él, esa habitación puede ser, a modo metafórico, el útero de una madre. Al salir de él, "a lo mejor necesitas, como decía Virginia Woolf, una habitación propia o un suelo en el que apoyarte". 

El ilustrador confiesa que con las imágenes que existen suele ser suficiente para la ilustración. Sin embargo, su técnica es conocer cuanto más posible para nutrirse y enriquecerse de cada detalle de la vida de los autores y autoras.